Portuguesa vencía 1-0 a Matonense por el campeonato paulista del año 2000, cuando se produjo una situación insólita: Bentinho convirtió el segundo del equipo ganador, pero lo hizo con la pelota ya desinflada. Ante la sorpresa de muchos, el árbitro, Vladimir Vassoler, tomó la decisión correcta, ajustándose a la Regla 2 del Reglamento, y anuló la conquista. El encuentro finalizó 2 a 2, aunque el dato saliente no fue el resultado, sino el curioso capítulo que se vivió gracias a la pinchadura del balón.