"Hoy cualquiera le gana a cualquiera" es la frase que hoy mejor define al fútbol argentino donde River y Boca dejaron de ser referentes hace un buen tiempo .
Allá lejos y hace tiempo, Carlos Bilardo tomó como propia una frase de autor anónimo y la institucionalizó: 'Hoy cualquiera le gana a cualquiera'. Los años no aprobaron a rajatabla ese concepto, pero los grandes perdieron poderío y los chicos se acercaron. La marcha del fútbol argentino puede dar testimonio: no existen equipos hegemónicos. Ni Boca ni River lo son. Ya en agosto de 2009, el técnico Patricio Hernández declaraba en Diario Popular: 'Boca y River no son referentes de nadie'. Y agregaba sin tibiezas: 'En las competiciones internacionales perdemos con cualquiera. Con equipos bolivianos, venezolanos, ecuatorianos, peruanos, chilenos. Antes, solo caíamos con los uruguayos y brasileños'.
Hace varias temporadas que el campeonato argentino denuncia equilibrios y mediocridades: todos ganan, todos pierden, como en una virtual ruleta rusa. Salvo Vélez con todos sus titulares y las buenas respuestas que expresa Lanús, no hay equipos creíbles. La mayoría, hoy son un juramento y mañana una traición.
Quizás el recorrido de los equipos argentinos (Vélez, Tigre, Boca, Newell's y Arsenal) por la Copa Libertadores lo revela: en 15 partidos disputados hasta el momento, ganaron solo en 5 ocasiones, perdieron 9 encuentros y empataron el restante.
Ausencia de jerarquía
La cosecha, magra desde donde se la mire, no debería sorprender a nadie. Es lo que hay. O lo que no hay para ser más preciso. Y lo que no hay es jerarquía individual y colectiva para imponer condiciones adentro y afuera. Es lo que se advierte sin profundizar la mirada ni el análisis. Salta a la vista. Por eso el campeonato argentino parece una quiniela. El que ganó ayer jugando bien con un rival de peso, pierde mañana jugando mal con un adversario menor. Así, durante todas las fechas.
Independiente no deja de ser un buen caso testigo. No se estabiliza. No se afirma. No se consolida. Racing igual. Boca ni hablar. El resto, en general acompaña erráticamente esta tendencia de bajos recursos que no parece extinguirse.
En todo caso, los números parciales que arroja la pobre participación de los equipos argentinos en la Copa Libertadores , también proyectan esa imagen. Como si plantearan el escenario de la inestabilidad perpetua. Y del tributo a aquellas palabras que patentó Bilardo hace un par de décadas: 'Cualquiera le gana a cualquiera'. Lo saben todos. Lo disfrutan pocos.