Su decisión de revivir de algún modo al 7 de Oro, generó una explosión, ya que motivó que la dirección del Museo Roberto Mouras se contactara con Juan Carlos Pergolezi. Ese fue el puntapié inicial para la restauración de la Pina 7. "Nunca pensé en el marketing, era un homenaje mío para el Toro. Por eso lo hice gratis", afirma con énfasis y confiesa que "en el museo me dijeron que nunca nadie había hecho un auto de carrera como el de Roberto. Y eso es un orgullo para mí".

"Fui a buscar el auto y lo traje a mi taller, en donde lo tuve tres meses. Era el azul y blanco con el 3, y corrió por última vez en el 91", recuerda y apunta: "Estaba a la miseria, con butacas rotas, golpeado, rayado, una llanta de cada color, un desastre. Le puse de todo, el aceite, calipper nuevos, hice todo el service nuevo, le coloqué el líquido de las cajas, frenos nuevos. En definitiva, quedó para correr".

La restauración finalizada fue presentada en el Club Portugués de Isidro Casanova, con unas 300 personas que aportaron más pasión por los fierros y sobre todo por Mouras. "Lo terminamos el 19 de setiembre y el 21 se hizo la caravana a Mar del Plata por los 75 años de la ACTC. Ahí, Hugo Mazzacane me puso como encargado de ese auto que formó parte de esa movida", comenta.i