En la clasificación para el Mundial de Sudáfrica 2010, el choque entre México y El Salvador -10 de octubre de 2009- se interrumpió durante nueve minutos por un motivo infrecuente: la invasión de abejas en el campo.
En el arranque del partido, un enjambre de abejas se posó en el arco defendido por el salvadoreño Miguel Angel Montes, quien "huyó" del lugar para comunicarle la extraña novedad al árbitro, el guatemalteco Carlos Batres.
En definitiva, los empleados del Estadio Azteca se encargaron de solucionar el problema y una vez que las abejas se dispersaron, el encuentro se desarrolló normalmente, con victoria (4-1) de los mexicanos, que así accedieron al Mundial.