Sí, no sólo están en nuestro rostro “de adorno” y como “marca” de nuestras emociones. El principal objetivo es que nos ayudan a la visión. Este arco de vellos desvían el agua y el sudor hacia los lados de la cara, lo que facilita el funcionamiento de los ojos cuando se está en la lluvia o cuando se está transpirando. Además, el sudor contiene varias sales que pueden irritar los ojos. Sin ellas, muchas tareas “físicas” serían un poco más difíciles de ejecutar…