Generalmente, las Copas del Mundo de fútbol finalizan un domingo, pero en la historia hay dos excepciones: Uruguay 1930 e Inglaterra 1966. En el primero de los casos, la Celeste venció por 4-2 a Argentina el miércoles 30 de julio, mientras que en el ´66, la consagración inglesa ante Alemania tuvo dos coincidencias con respecto al desenlace de la primera edición mundialista, porque se repitió el resultado (4 a 2 en favor de los dueños de casa) y la fecha (también 30 de julio), pero fue un sábado.