El cristal que protege los filamentos está compuesto por cuarzo entre otros materiales. Este elemento es fundamental para que la lámpara se enfríe rápidamente y no se queme el filamento. Cuando uno toca el vidrio, de este tipo de lámparas halógenas, la suciedad y grasa de las manos alteran el compuesto del cristal y generan que la lámpara se sobrecaliente y se queme antes.