"¿Cómo combinar el fanatismo con la ambición de escribir un texto y no caer en ligerezas propias de esa pasión?" parece ser una posible pregunta después de leer el libro No bombardeen Barrio Norte (Vademécum 2016) del marplatense Martín Zariello. En esta reseña, la respuesta.

“¿Cómo combinar el fanatismo con la ambición de escribir un texto y no caer en ligerezas propias de esa pasión?” parece ser una posible pregunta después de leer el libro No bombardeen Barrio Norte (Vademécum 2016) del marplatense Martín Zariello. Es que las palabras se ponen a prueba y muchas veces dejan entrever de forma muy clara un amor incondicional. Pero también vale decir que en determinados momentos el espíritu de ese rockero que parece no querer soltar el libro decide hablar con mayor profundidad de una obra poco revisitada en la carrera de Charly García.

La decisión de desmenuzar la obra Yendo de la cama al living no es algo que pase desapercibido. Es el inicio de la carrera solista del bigote bicolor y es ahí donde aparece el desafío, ante la atenta mirada de una historia que lo corría de atrás y le mostraba que La grasa de las capitales, de Serú Girán, había dejado una huella imborrable en el inconsciente colectivo. A pesar de que, como dice su autor, “con el diario del lunes, hasta es posible preguntarse cómo esperó tanto para hacer un disco solista”.

Zariello desafía los cánones de los críticos de rock y construye un libro que se lleva a la rastra las formas periodísticas. Y eso, sin dudas, no se convierte en algo de carácter negativo sino más bien en un dispositivo con el cual conjugar su amor por García y la ilustración por la obra del músico. El recorrido se inicia con el tema que abre este disco aparecido en 1982 y que titula de manera homónima. El trayecto de este trabajo va a estar construido mediante la búsqueda intensa de cada canción y en cada una de ellas se va desplegar un contenido de información que trasciende la melomanía. Archivos que van a ir metiéndose en revistas, libros, diarios, grabaciones piratas, videos de YouTube. En algunos pasajes va a sobrevolar el análisis de tópicos que muchas veces no van a corresponderse estrictamente con el disco pero sí van a tener que ver con García. De esta manera, el panorama no sólo va a ser musical y aquí se podrá ver mejor de qué se habla cuando la referencia tiene que ver con la cultura rock.

Va a plasmar un estilo en su búsqueda para este libro que tiene que ver con una hibridez rebelde que no se limita solamente con lo políticamente correcto de un texto. Y eso es algo que no abandonó en ningún momento, incluso hasta es una marca registrada que se puede leer en su blog Il Corvino o en sus anteriores libros Sobre el rock y En realidad quería hablar de otra cosa. Este interés por las composiciones cosmopolitas marca una nueva forma de análisis, por eso No Bombardeen…, más allá de cualquier crítica que se le pueda hacer por exceso de fanatismo, es una pieza que se puede leer como si se escuchara un disco. Su estructura de composición logra continuar las connotaciones.

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“Es que en ‘No bombardeen Buenos Aires’ la cantidad de referencias culturales e históricas y la gracia con la que Charly las articula es fascinante: Margaret Thatcher, la BBC, el disco Sandinista! de The Clash, el mundo careta de Cinzano, los gurkhas, un bife, la movilización de las organizaciones gremiales del 30 de marzo de 1982 en contra del proceso, el whisky de Galtieri. Es el aleph del pop”, dice el marplatense en un apartado del libro y pone así un nuevo eje de atención sobre García. Lo convierte en una versión musical de Manuel Puig que con su narrativa hacía hablar a la cultura popular. No es casualidad que el autor de Los Dinosaurios haya sido el elegido para musicalizar la película Pubis Angelical de Raúl de la Torre, que está basada en la novela de Puig.

“Puig escuchó con atención lo que los demás escritores descartaron por frívolo, <> o las dos cosas juntas. Cualquiera que haya leído sus libros sabe que están llenos de conversaciones de tías solteronas, de vecinas chismosas, de muchachas sensibles de pueblitos perdidos”, continua Zariello al comienzo del capítulo que dedica precisamente a Pubis Angelical. En donde además pone al músico y al escritor en igualdad de condiciones por su oído absoluto. Cada uno es su materia, claro. En sus respectivas áreas ambos escucharon los que otros no podían o descartaban por chabacano y eso los convirtió a ambos en referentes de la cultura popular argentina.

“A Charly no se le fue la voz, se la dio a los demás”, concluye Zariello para cerrar un libro que sin dudas pone el acento en el disco Yendo de la cama al living pero también en la cultura rock y demuestra la relevancia que tiene una canción cuando es atravesada por las distintas artes que nos rodean. El cine es el leitmotiv de García en la mayoría de sus canciones y eso es un disparador indispensable para luego acercarse a las películas de Stanley Kubrick, por ejemplo.

Como suele acostumbrar, el autor marplatense lo hizo otra vez.

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