Las lluvias devolvieron caudal de agua a muchos cursos vinculados al Salado y la especie se encuentra presente en cantidad y calidad en puntos específicos donde el agua gana los campos.
Esta temporada 2012, encuentra esta primavera con ámbitos muy recuperados, a punto tal que muchos espejos que habían desaparecido se han vuelto a llenar de agua, reconectando circuitos por los que transitan pejerreyes, carpas y lisas.
En ese marco, la lisa, que durante la temporada pasada se pescó casi con exclusividad con líneas aéreas, este año se ha vuelto a pescar del modo más divertido, es decir, con líneas clásicas de flote. Nuestro amigo Fernando López, que se conectó en nuestro Facebook, nos alertó de que la especie se había largado a comer en un desborde del arroyo San Miguel y allí fuimos con nuestros amigos Gustavo Miranda y Roberto Gil, el pasado viernes.
El día, un tanto ventoso (el viento es uno de los enemigos de esta pesca pues la lisa se fondea), nos encontró en la Ruta 2 hasta 2 km antes de Castelli, donde sale la Ruta 41, a nuestra derecha. De allí transitamos unos 20 km con rumbo a la laguna San Lorenzo, hasta ver a mano izquierda un gran desborde del arroyo San Miguel.
Allí dejaremos el vehículo y caminaremos unos 200 metros hasta la orilla, donde veremos la típica geografía de desborde, con pastos emergentes que se van metiendo en el espejo. La clave, como veremos, es pescar ni bien terminan estos pastitos, sitio donde hay poca profundidad, pero a la vez la línea puede trabajar correctamente sin enganches. Armamos equipos con cañas de pejerrey que combinaran liviandad pero con robustez, características que encontramos en las cañas Shimano Sojurn, Tech Karma y Surfish Chasicó.
Usamos pequeños reeles con multi fino o nailon con flotalíneas y en la clásica línea de tres boyas pusimos un remate con puntero tipo zanahoria entre nudos corredizos, dejando 60 cm finales para una plomada de 50 gramos. En cuanto a las brazoladas y anzuelos, es conveniente que las brazoladas no excedan los 10 cm, con anzuelos Eagle Claw 142N en tamaño 6.
El lugar estaba bastante poblado y en una suerte de península estaba concentrado el pique, pero había muchos pescadores allí. Nos quedamos más cerca de la ruta, hicimos el asadito y al mediodía se nos sumó el gran guía y vendedor de mojarras Jorge López, quien nos había provisto excelentes lombrices que usamos como carnada.
Así las cosas, hicimos un lindo grupo de pesca. Pero mientras quienes estaban en el lugar indicado sacaban con bastante frecuencia lisas de 800 gramos al kilo, nosotros apenas pudimos cobrar un par de ejemplares por caña.
Sin embargo, sobre el final de la jornada, a eso de las 17, el grupo que se había apostado en el lugar clave comenzó a juntar los bártulos y liberó la mejor cancha de pesca, permitiéndonos hacer una despedida más divertida sumando algunas capturas extra. Allí la lisa se veía mover con más frecuencia y bastaba tirar pasados y arrastrar la línea hasta donde comenzaban los pastitos para tener pique seguro.
Nuestro anfitrión Fernando López había tenido una semana de excelente pesca en ese sector, pero ese día el viento nos jugó una mala pasada, pese a lo cual, con paciencia y de a poquito, fuimos haciendo una cosechita digna en un lugar donde nos constó la abundante presencia de lisas. Así las cosas, entre todos logramos una quincena de ejemplares, botón de muestra suficiente de que estas chicas caprichosas están allí para darnos revancha cuando gustemos.