Esos espectaculares paisajes de bosques añosos tienen tal magnitud que se puede comprender el culto al lahuán o alerce, árbol considerado sagrado por los indígenas de la zona. Alcanzan los 70 metros de altura y llegan a vivir 3.000 años.
Lamentablemente el bosque ha sufrido la tala indiscriminada y la cantidad de ejemplares es hoy menor que hace unos años. Esta especie tiene una madera rojiza, dura y muy resistente, muy apreciada en carpintería.
En el bosque convive convive con el ciprés de la cordillera, los colhues y los mañiués. Entre las flores se destacan las mutisias, los chilcos y el liuto.
Cerca de ese lugar se encuentra la reserva natural del río Azul, donde se puede ir cabalgando bordeando el bosque de los cipreses surcado por arroyos de montaña y cobijando una gran cantidad de aves de y distintas especies de fauna.