Los “burreros” son verdaderos cultores de las cábalas: la ropa, el horario para jugar y un caballo determinado para apostar son parte de ellas. Antes de salir de sus casas, cuando están por dirigirse a un hipódromo, los más cabuleros cumplen seis “reglas” de oro: -Escupen con fuerza en el suelo antes de entrar al “circo” hípico. -Le piden un cigarrillo a una mujer que no forme parte del juego. -Si quieren adquirir un billete de alguna monta, se aseguran de ser el primero en la ventanilla antes de cada carrera. -Guardan todos los boletos capicúa que tenga a su alcance en la billetera, aunque con los nuevos “tickets” de los colectivos se pierde la emoción. -Si encuentran dinero por casualidad, no dudan en utilizarlo en una apuesta. -Si pierden dinero por la calle, apuestan la misma cantidad perdida a las patas de algún caballo.