La frase, que es muy conocida, se aplica en el sentido de brindar algo muy valioso a quien no está en condiciones de apreciarlo. La frase se sacó del Sermón de la Montaña, del Evangelio según San Mateo. En el mismo se lee en latín “ margaritas ante porcos”. Sin embargo, la dificultad se presenta cuando se traduce la palabra margarita, que tanto en latín como en griego significa -por igual- perla y margarita, la flor. Las versiones de la Biblia, incluida la española, habla de perlas. Por lo tanto, lo que predica el Evangelio es: “ No des las cosas santas a los perros ni eches tus perlas a los puercos o cerdos para que las pisoteen”. Cuando el versículo se convirtió en un dicho, se ignoraron las perlas para convertirlas en margaritas, las que no tienen nada de preciosas, pero seguramente sonaban mucho más familiares a los oídos españoles. Actualmente, al margen de los textos sagrados, nadie menciona el consejo de no alimentar con alhajas a los chanchos. El dicho pasó de la joyería al jardín. La gente se cuida de no desperdiciar bienes y esfuerzos a favor de aquellos que los van a recibir como a margaritas pisoteadas.