La vida de los reyes del siglo XVIII, en ocasiones, también podía ser aburrida. Por eso, muchos de los juegos que aún se utilizan en nuestros días tuvieron su origen en el ocio de los monarcas que, como no contaban con otro entretenimiento -¡lejos estaban la televisión, el cine y la computadora!- pasaban largas horas inventando juegos que, por lo general, practicaban luego con sus lacayos y servidores, seguros de que, al fin y al cabo, terminarían ganando la partida. Las cartas han sido desde siempre el pasatiempo ideal, ya sea con algún adversario enfrente o a través de los interminables solitarios. A lo largo de los tiempos muchas han sido las variantes de juegos generados desde las cartas españolas o la baraja francesa, ambas creadas en épocas de reyes y con figuras y símbolos que los representan. Muchos de aquellos juegos se conservan hasta la actualidad, pero existen otros que han quedado en desuso o que sufrieron modificaciones que han cambiado su modalidad y sus reglas casi por completo.