La frase se refiere a dudar de algo o tenerlo a la espera de una prueba. El dicho tiene su origen en la época medieval y no tiene nada que ver con la industria textil. La palabra tela proviene del latín “telum”, que significa dardo, palo de una valla. Estos palos a los que se refiere el dicho eran los que formaban parte de la empalizada que en los torneos entre caballeros separaba a los rivales que combatían a caballo, uno de cada lado de la valla. Algunas de esas competencias se realizaban como forma de someterse al “juicio de Dios” para determinar un derecho. Es decir que en la empalizada se dirimía un conflicto. Poner en tela de juicio significaba llevar a la palestra distintos pleitos que actualmente se llevan a los juzgados.