El origen del sistema de puntuación del tenis se remonta a la Edad Media, cuando éste era un juego de moda entre reyes y cortesanos. Aficionados a la astronomía, los jugadores de esa época, utilizaron el sextante (que comprende la sexta parte de un círculo y era un instrumento muy utilizado por los astrónomos) para sumar los puntos conseguidos durante el juego. Al comienzo, los puntos se contaban de quince en quince (15-30-45-60) y los jugadores, para ganar un partido, debían completar seis sets de cuatro juegos cada uno, lo que equivalía a 24 puntos. Más adelante se reemplazó el punto 45 por el 40, ya que era más fácil de pronunciar para el árbitro. Finalmente, a principios del siglo XVIII, se estableció que cada set estaría compuesto por seis juegos, con lo que se olvidó el origen astronómico que generó la primera puntuación y se adaptó a la nueva reglas del juego que ya comenzaban a popularizarse a nivel mundial.