Alertados por nuestro amigo del Semanario del Pescador, Luis María Bruno, de que había grandes matungos a disposición de los pesadores locales que trabajan los juncales cercanos a Campana, realizamos una salida junto a un colaborador de su programa, Alberto Mendoza, quien es socio del Campana Boat Club, único lugar para bajar embarcaciones en la zona. A primera hora, antes del amanecer, ya contábamos con la lancha en el agua y todo a bordo, pero no contamos con un imprevisto quite de colaboración del sol y del viento. Porque una espesa niebla apenas nos permitió cruzar el curso hasta la orilla de enfrente, pero no podíamos garetear en esas condiciones, a riesgo de tener un accidente náutico con otra embarcación o algún obstáculo que presentara el río. Así, tras esperar un par de horas a que despeje, realizamos los primeros intentos en la Panza de la Burra sin resultados. Luego, nos movimos hacia Vuelta del Este, navegando aguas arriba hacia zonas cercanas a Zárate. Y finalmente retornamos sin una sola pieza capturada hacia el juncal de Tagsa, aguas abajo de Campana, donde encontramos a Fabio, un colaborador de nuestro anfitrión, peinando los juncales a remo -trabajando a 20 metros de la pared de juncos-. Le preguntamos cómo le fue y nos levantó un hermoso racimo de matungos. ¿Las claves? el hombre pescaba con isoca y bien arriba. Acortamos brazoladas a 20 cm, encarnamos ese vital insumo que por suerte habíamos conseguido en Capital en Casa El Abuelo, y empezamos a tener suerte en nuestra lancha. Sólo logramos una media docena de piezas, pero todo peje parejo, de 40 cm para arriba, sin chiquitaje: cada pique era matungo. Sin dudas, de haber aprovechado el día desde las primeras horas en el lugar adecuado y con el cebo indicado otra hubiese sido nuestra suerte. Pero para muestra bastó un botón y nos dimos por satisfechos con los bonitos pejes logrados con cañas Spinit y Tech de 4 metros, y líneas de tres boyas esféricas sin puntero impulsor.