A Nicolás II, el último monarca de la dinastía Romanov, lo mataron el 17 de julio de 1918. Es decir que, en plena copa del mundo, se celebrará el centenario de un crimen que dejó muchos misterios. En el principal estadio de la ciudad se jugarán cuatro partidos de Rusia 2018

Rusia, el país con mayor superficie del planeta, sólo dispondrá de su territorio en Europa, que consta de apenas el 25% de su territorio, para desplegar los distintos partidos del Mundial. Las razones elementales van desde una cuestión eminentemente logística, pues se evitan largos y complejos viajes para ir de una región a otra durante la competencia, hasta lo estrictamente estructural, ya que son escasos los lugares que podrían albergar al evento futbolístico por excelencia. Sin embargo, hay una cancha que sí tendrá ese privilegio, dado que se ubica en el límite entre ambos continentes: el Estadio Central de Ekaterimburgo.

Construido en 1957, en plena Guerra Fría, está rodeado de los montes Urales, esa frontera natural que quiebra a la federación en dos, convirtiéndola en una de las pocas naciones intercontinentales. Y lleva el nombre de la ciudad que lo cobija, una de las más importantes zonas durante el apogeo de la Unión Soviética, aunque evidencia, por detrás, una historia intensa, vital para el paso de la estructura monárquica a la revolución bolchevique que estableció el cambio de paradigma en el Siglo XX. ¿Cuál? Allí, tras haber estado confinado en una casa junto a toda su familia durante más de un año, fue asesinado Nicolás II, el último zar de la dinastía Romanov.

el lugar donde asesinaron a los Romanov_result.jpg

Ese hecho, que recién se dio a conocer a la población un par de años después, rompió el molde y resaltó las pretensiones de un sector mayoritario que tomó el poder para revertir el status quo no sólo en su país sino en el resto del mundo, siendo una influencia considerable para distintos movimientos en diferentes partes del globo.

La ejecución del monarca se concretó en la noche del 17 de julio de 1918, y por estos días, mientras la pelota se mueva en el campo de juego para duelos de la primera ronda del Mundial, a escasos metros, en la Iglesia sobre la Sangre, que fue confeccionada por los ortodoxos en su honor, se desarrollarán los preparativos para conmemorar justo el centenario de un hito fundamental en la historia contemporánea rusa.

La trama, por lo pronto, si bien cumple 100 años, aún hoy es algo que desvela a muchos, a tal punto que varios interrogantes no fueron resueltos e incluso algunos recién tuvieron una respuesta ya en el gobierno de Vladimir Putin. ¿Por qué? En esa jornada de pleno verano, y con los Urales de fondo, en la casa del comerciante Nikolai Ipátiev, tanto al zar como a su mujer, Alejandra –nieta de la reina Victoria de Inglaterra-, y sus cinco hijos, más algunos sirvientes y el médico que los acompañaban, los mató un grupo que integraba un sóviet al mando de Yákov Yurovski.

La decisión, que algunos atribuyen directamente a Moscú, en la voz de Lenin, se da por un supuesto rescate que iban a propiciar los comandos de la denominada Legión Checoslovaca, que avanzaban en el terreno en el desarrollo de la lucha en plena guerra civil, esa que se desató en 1917 una vez desbancada la familia Real producto de la rebelión tras la derrota en la Primera Guerra Mundial.

Esatadio de Ekaterimburgo

Nicolás II había sido trasladado a Ekaterimburgo por parte del gobierno provisional, salvaguardándolo por las amenazas que recibía. Y allí estuvo durante meses, hasta que la maniobra, en el contexto del conflicto interno, derivó en su asesinato.

La razón para que aún hoy siga vigente su caso radica en que recién en 1979 unos historiadores encontraron sus restos, pero lo dieron a conocer mucho tiempo después, en la década del 90’, cuando cayó la Unión Soviética, todo por temor a represalias.

En ese momento se hicieron pruebas de ADN y se corroboró la autenticidad, aunque había piezas que faltaban y se generó un mito en el ambiente que indicaba que dos de sus hijos, los más chicos, se habían escapado de la ejecución. A tal punto esa cuestión generó revuelo, que hubo cerca de 30 mujeres a lo largo del tiempo que dijeron ser Anastasia, la hija de Nicolás II, y por lo tanto la heredera al trono. Todo quedó en ficción cuando, en 2007, se hallaron, en un sector cercano al primer descubrimiento, restos de esas dos personas que faltaban.

El proceso de reconocimiento fue exhaustivo, complejo, y con la ciencia como principal motor, algo que recién se confirmó en los últimos años, apoyado en la ayuda de diferentes familiares lejanos esparcidos por Europa. Y por eso tuvo en vilo a toda Rusia, especialmente a aquellos ortodoxos que canonizaron al zar y que posteriormente construyeron una catedral para venerarlo.

Ese espacio, que vivirá un momento más que especial, compartirá con el fútbol, en Ekaterimburgo, un mes intenso en el que la historia se rozará con el presente deportivo a ambos lados de los Urales.

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Los partidos que se jugarán en Ekaterimburgo

15/6, 9:00. Egipto vs. Uruguay, Ekaterimburgo Arena (Grupo A)

21/6, 9:00. Francia vs. Perú, Ekaterimburgo Arena (Grupo C)

24/6, 15:00. Japón vs. Senegal, Ekaterimburgo Arena (Grupo H)

27/6, 11:00. México vs. Suecia, Ekaterimburgo Arena (Grupo F)

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