El Coro Gospel de Argentina es el primero de este tipo que funciona en la Ciudad de Buenos Aires. Fiel al estilo afroamericano, tiene por objetivo la recuperación de la esencia del Gospel negro y espiritual, para transportar a los espectadores hacia la recreación de las típicas melodías que se cantaban en las plantaciones de los esclavos del Sur de los Estados Unidos del Siglo XVIII.
Hace tiempo que su mentor y productor general, Franco Gandullo, comenzó a investigar sobre las raíces del gospel, siendo el encargado de abrir el primer coro en Córdoba, su ciudad natal.
“Me llamó la atención lo que le pasa al público con esta música, la adrenalina que genera escuchar el estilo. Era algo que me emocionaba y me calaba muy adentro, por lo que decidí dar el puntapié inicial y formar un coro con gente del país, para desmitificar que el Gospel sólo puede ser cantado por gente de raza negra”, explicó.
Poco después, Franco decidió viajar a Buenos Aires, para formar el primer coro a nivel nacional. “Con el Gospel que viajamos por varias partes del país y estamos a punto de grabar nuestro primer trabajo discográfico”, señaló.
En su recorrido se unió a un equipo de profesionales, que completan Natalia Welbey, cantante y directora general, y Felipe Herrera a cargo de la producción artística y la co-dirección.
Voces virtuosas
“Para cantar gospel se requiere ser virtuoso vocalmente”, puntualizó Natalia, quien afirmó que “es increíble la sensación de libertad que se siente al poder expresar esta música a través de la voz. Se requiere un color impactante y una fuerza especial para poder transmitir su esencia”.
En la actualidad, el Coro Gospel de Argentina, que está formado por artistas profesionales y amateurs -hombres y mujeres- de entre 18 y 70 años, realiza sus presentaciones en teatros, iglesias y espacios culturales, como la Embajada de los Estados Unidos, donde hicieron su show como invitados especiales.
Si bien es el más numeroso, el Gospel de Argentina no es el único que funciona en el país, ya que en Córdoba hay otros dos, aunque con menos integrantes, “siendo el nuestro el único que funciona como escuela”, explicaron.
Franco y sus compañeros se encuentran, asimismo, dedicados a la permanente investigación del apasionante mundo del gospel y abocados a la enseñanza de sus misterios y raíces, para lo cual convocan a cantantes interesados en ello.
Por su parte, la cantante Vanesa Escardó explicó las razones que la llevaron a sumarse al proyecto y dijo que “siempre soñé con poder cantar en un coro como éste”.
“Lo veía en las películas y me parecía algo prácticamente imposible de lograr, por eso cuando fui convocada para formar parte del proyecto no lo dudé. Cantar gospel es un abrazo al alma y una sensación que transporta al espíritu hacia algo verdaderamente mágico”, precisó, para remarcar que “es increíble ver cómo la gente se emociona, canta y llora con nosotros y voy a estar siempre agradecida por tener esta posibilidad”.
Romper barreras
Para Natalia, “se trata de un espacio donde apuntamos a romper barreras, porque se cree que para cantar gospel hay que ser de raíz afroamericana y estamos demostrando que hay virtuosos de raza blanca que también pueden hacerlo. Sólo basta con animarse porque para esto no hay límites”.
“El objetivo es llegar a tener nuestro público propio dentro del país y lograr interesar a la gente en este estilo”, reflexionó.
Si bien la mayoría de las canciones del gospel son de índole religioso, “hablan de la amistad, el amor y la humildad y ése es el mensaje con el que pretendemos llegar”, concluyó Franco.