Pero la cosa fue distinta por la noche, por eso decimos que a veces tenemos que adaptarnos nosotros a los peces. Nos acomodamos en mitad del muelle, armamos cañas Tech Tomahawk "Wilmar Merino" de 2,10 para montarle un reel de bait Luxor y una Spinit Carbon Air de 2,40 de spinning, donde coloqué un Shimano Sienna, reelcito adecuado para lograr equipos sutiles y efectivos que son los que requiere esta pesca.
Usamos un soporte especial para tener las cañas a 45 grados en el muelle y arrojamos al agua líneas coreanas de confección casera, hechas con anzuelos Maruto 9.281 de tamaño 12, muy clavadores. En mi caso, armo las líneas coreanas atando los anzuelos con el backing usado para cargar reeles de mosca, muy dúctil para ocultarlo en la bola de masa (del tamaño de una pelotita de ping pong) presentando los anzuelos con la punta hacia afuera, a modo de robador.
Lanzamos a unos 40 metros del muelle, que presenta un canal dragado ya que es el acceso al puerto de Buenos Aires de los grandes barcos con containers y cruceros internacionales, así como la salida de los ferrys que van a Uruguay.
El primer pique llegó a los 10 minutos: se trató de una carpa de casi 5 kilos (rigurosamente pesada con nuestra balanza de precisión digital) que dio hermosa pelea con los equipos sutiles que estábamos usando. La izamos con mediomundo y tras las fotos de rigor, volvió al agua.
Cabe consignar que no estamos en contra del sacrificio de ejemplares de carpa, dado que al ser una especie introducida y muy dañina para los ecosistemas que ha colonizado, el hombre es, prácticamente, su único predador efectivo. Pero en esta ocasión, los socios presentes en el muelle a esa hora no quisieron el trofeo y decidimos devolver las capturas bajándolas con el mismo mediomundo con el que las subimos al muelle.
Con respecto a la masa, usamos batata hervida como base y le adosamos distintos cereales, saborizando la masa obtenida con esencia de vainilla.
Y a esa primera carpa le siguieron cuatro carpas más, todas de entre 2 a 4 kilos, que se alternaron en las dos cañas, ofreciéndonos una diversión continuada en las siguientes tres horas, dado que a las que sacamos tenemos que sumarles dos que perdimos errando los piques. A eso de las 3 AM el viento comenzó a incrementarse significativamente y la pesca ya dejó de ser agradable para ser sufrida. Así que contentos con la faena realizada, regresamos felices de habernos dado el gusto con verdaderos trofeos a un pasito del centro porteño.