La Asociación Madres y Familiares de Víctimas (MAFAVI) envió una carta a las máximas autoridades del país, que incluyó una copia para la presidenta Cristina Fernández, donde se alerta del peligro que representa la liberación de dos jóvenes acusados de sangrientos homicidios, que tuvieron como víctimas fatales a Roberto Antonio Acosta y Gerardo Antonio Del Valle. Demandas “En caso de futuros asesinatos y/o daños físicos a terceros que fueran cometidos por los asesinos de Tony y Gerardo, por quiénes están libres en la actualidad, responsabilizaremos y demandaremos, a través del Estado Argentino y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en Washington, a los que, a través de leyes, permisos, posibilitaron la libertad de ambos”, sostiene el escrito, al que se tuvo acceso. Los integrantes de MAFAVI apuntaron a El Rabino, acusado de asesinar “a Tony Acosta, quién se encontraba en estado de rebeldía desde el 18 de febrero de 2010, luego de haber recibido beneficios y declarado prófugo recién después de la presión de los familiares de la víctima”, y a Garri, acusado de asesinar a “Gerardo del Valle, quien fue liberado por haber pasado el lapso de un año sin haber llegado al juicio oral (fue dejado en libertad 5 días antes de cumplirse ese lapso dado que no tuvieron en cuenta el tiempo que se había profugado)”. La carta, enviada días pasados, con destino a ministros, jueces, fiscales, jefes policiales y autoridades gubernamentales, sostiene -con la firma de la titular Alicia Angiono- que las liberaciones de los jóvenes se llevaron a cabo “a pesar de constancias fehacientes que solventan las imputaciones y la peligrosidad de los mismos”. “Ambos casos corresponden al Juzgado de Responsabilidad Penal Juvenil Nº 2 del Poder Judicial de Morón. Las familias de las víctimas se enteraron de sus respectivas libertades a través de los vecinos y no de las autoridades competentes. El desamparo judicial coloca a los familiares de víctimas en una prevenible situación de victimización, producto de las constantes amenazas que reciben de los asesinos que viven en el mismo barrio”, se explica en la misiva. Asimismo, el texto indica que “nuestra Organización No Gubernamental (ONG) tiene que estar en permanente contacto con los respectivos comisarios para que los protejan a través de patrullajes más intensos, como así también con el Centro de Protección de la Víctima en La Plata para que ayuden a las familias damnificadas”. Hartos “Creo que tengo el derecho más que adquirido de tomar esta decisión por ser familiar de víctima y estar harta de abrazar madres, familiares, amigos a quiénes les fueron arrancadas de sus vidas gente que amaban, debido a un sistema perverso y permisivo que permite que esto suceda”, escribió Angiono. Y se preguntó: “¿Dónde están los espacios físicos, los profesionales designados, para que el menor, cuando comienza a delinquir sea contenido, asistido, y luego pueda reinsertarse a la sociedad sin ser un peligro para sí mismo o terceros?”. “El asesino de mi hermano, Juan José Pagnotta, comenzó a delinquir a los 13 años, la jueza de menores lo dejaba constantemente en guarda de la madre luego de cada detención, esa ausencia del Estado hizo de él una persona perversa que en el lapso de un año (abril del 2003 a abril del 2004) asesinó despiadadamente a 3 personas, incluido mi hermano Eduardo, luego intentó asesinar a otra que se salvó milagrosamente porque la bala se detuvo en el hombro, y volvió a asesinar en la cárcel el 1° de marzo de 2009. ¿Qué se hizo en esos 5 años de ser menor ante la ley para darle contención y prevenir que hiciera tanto daño a gente inocente?”, argumentó la titular de MAFAVI. “Injusticia” Finalmente, en el planteo se agrega que “no podemos seguir soportando tanta injusticia, autismo e hipocresía por parte de los que podrían tomar por las riendas este tema y darle una solución justa para todos. ¿Por qué no hay decisión política, dinero, o no sé qué, para revertir esta dramática situación?”. “Escribo estas palabras desde mi corazón, donde tengo atesorado a mi querido hermano y lo recuerdo todos los días de mi vida con el deseo de poder abrazarlo y decirle cuánto lo quiero y cuánto lucho para que su muerte no haya sido en vano. Es lo mismo que sienten y desean Delfina, madre de Tony, e Inés, madre de Gerardo, mujeres luchadoras que quieren impedir que otras madres pasen por sus mismas situaciones”, culminó Angiono.