El miedo de los habitantes de Pablo Podestá en relación a la contaminación que podría derivar de la empresa de ceras Johnson & Son viene de hace años y atraviesan los hechos del último episodio ocurrido. En el 2004, una planta de la mencionada compañía, repleta de aerosoles, quedó destruida luego de desatarse un gigantesco incendio por causas que aún se investigan. Un total de 47 dotaciones de bomberos (unos 300 efectivos) fueron los encargados de controlar la situación y evitar que no se registrasen muertos ni heridos. La empresa se encuentra ubicada en un predio de cuatro manzanas, en avenida Márquez entre Benito Pérez Galdós y Sargento Díaz, en la localidad de Pablo Podestá. Aquel día, alrededor de las 4 de la mañana, una serie de explosiones comenzó a alarmar a los vecinos. En pocos segundos, las llamas alcanzaron un depósito de 300 por 200 metros que contenía ceras, insecticidas, lustramuebles y demás productos tóxicos. A su vez, envases de aerosoles volaron por el aire y cayeron incluso a más de tres cuadras a la redonda. Más allá de que no hubo evacuaciones masivas, gran parte del vecindario optó por huir para prevenirse y no tener que lamentar peores consecuencias. Por otro lado, el 22 de mayo de 1999, a las 12.10 del mediodía, ardió un depósito de la planta química de la compañía en cuestión. El mismo almacenaba cantidades industriales de materias primas para elaborar insecticidas, repelentes y productos para el hogar. Luego de la intervención de numerosas dotaciones de bomberos, se derramó hacia la vía pública -además de la inmensa columna de humo- un gran caudal de sustancias aún no identificadas, provenientes del lugar del incendio, que provocaron distintos síntomas en los habitantes de la zona: ardor en los ojos y garganta, lagrimeo, dolor de cabeza, y dificultades respiratorias. Voceros de la firma, como del gobierno provincial y del municipio de Tres de Febrero, descartaron que existiera riesgo de contaminación. No obstante eso, hace tiempo que la población se muestra indignada y con mucho temor. Como resultado de eso, inició una lucha para que la fábrica se vaya del barrio.