FUE ASESINADA POR UN COMPAÑERO DE TRABAJO CUANDO HACIAN HORAS EXTRAS
En Palomar hay mucho dolor por el brutal asesinato de Marisa Sotelo, la chica de 25 años que fue golpeada, estrangulada y arrojada a un pozo ciego por un compañero de trabajo, obsesionado con ella y que la mató cuando ambos compartían horas extras en una fábrica. Pero entre los vecinos la angustia tiene un motivo, porque fueron varios los que escucharon gritos desgarradores al momento del episodio, cuando se producía el ataque, sin embargo ninguno creyó que se trataba de un crimen. “Tal vez pudimos evitarlo”, confió uno de los vecinos.
El hecho, según relatan los vecinos y confirmó la operación de autopsia realizado al cuerpo de Sotelo, se produjo alrededor de las 10.30 del domingo pasado. “Varios vecinos escucharon gritos de pelea, o algo así. Pero creyeron que podían ser chicos jugando a la pelota, porque en ese predio los pibes del barrio entraban para jugar, y siempre estaban escuchando gritos. Les llamó la atención, pero no tanto como para llamar al 911”, dijo una fuente policial.
El vecino consultado, en tanto, expresó que “la fábrica de cerámicas funciona desde hace mucho tiempo y los empleados trabajan todo el tiempo. Entran y salen. Es terrible lo que sucedió, estamos mal, porque la víctima es una chica muy joven. Conocimos a los familiares, que están destruidos”.
El violento episodio ocurrió cuando Sotelo fue hallada asesinada, con golpes y una bolsa de nailon en la cabeza. Los investigadores creen desde que comenzó la pesquisa que la chica se defendió de un ataque sexual cometido por un compañero de trabajo que quedó detenido por el crimen. Hasta el momento se sabe que la autopsia al cuerpo de la víctima reveló que murió por asfixia y presentaba lesiones traumáticas en el cráneo y la cara.
La fábrica de cerámicas está ubicada entre las calles Bunge y Enrique Fermi, de la localidad de El Palomar, partido de Morón, en la zona oeste del conurbano, donde trabajaba la joven.
Sotelo había llegado el domingo a las 8 a su lugar de trabajo, donde se encontraba un compañero suyo, identificado como Ever González (20), de nacionalidad paraguaya. Eran las únicas dos personas que estaban en la fábrica, habían ingresado a hacer horas extras y se iban a quedar hasta el mediodía.
Las primeras sospechas las tuvo la madre de la joven, ya que pasado el mediodía, al advertir que su hija no había regresado a su casa, fue a buscarla a la fábrica. “La mujer contó que escuchaba música alta adentro pero nadie le contestaba. Por eso volvió a su casa a buscar a otro de sus hijos y ambos regresaron a la fábrica. Cuando lograron entrar, encontraron todo revuelto y llamaron a la policía”, explicó un vecino.
Luego, los efectivos de la comisaría de El Palomar hallaron el cadáver de Sotelo en el fondo de un pozo con agua de un metro de profundidad que es utilizado para la decantación de arcilla en el proceso de fabricación de cerámicos. Sotelo también tenía colocado un pañuelo tipo turbante, con el que los empleados de la fábrica se tapan la boca y la nariz para no aspirar el polvillo, y sobre ello una bolsa de nailon alrededor de su cabeza, ajustada con una cuerda. 

Contacto

Registro ISSN - Propiedad Intelectual: Nº: RL-2025-11499155-APN-DNDA#MJ - Domicilio Legal: Intendente Beguiristain 146 - Sarandí (1872) - Buenos Aires - Argentina Teléfono/Fax: (+5411) 4204-3161/9513 - [email protected]

Edición Nro. 15739

 

Dirección

Propietario: Man Press S.A. - Director: Francisco Nicolás Fascetto © 2017 Copyright Diario Popular - Todos los derechos reservados