El estado del asfalto es calamitoso. Hay decenas de basurales y coches quemados durante meses sin que nadie los retire. Para colmo, la zona es insegura.
Resulta difícil imaginar que una calle pueda estar en peores condiciones de las que está "De la Tradición", una arteria clave de Hurlingham por donde transitan a diario cientos de vehículos, peatones y tres líneas de colectivos. Pero lo que más dificultoso es entender porqué el municipio comandado por Luis Acuña todavía no ha tomado cartas en el asunto, pese a que el reclamo de los vecinos lleva más de cinco años.

La desidia de las autoridades comunales es la principal responsable de que el asfalto se encuentre en un estado calamitoso, sumado a la decena de microbasurales que contaminan la zona, la gran cantidad de autos quemados que yacen meses sin que nadie los retire, la inseguridad, las inundaciones y la falta de luminarias públicas. A lo largo de sus 15 cuadras de extensión, hay tramos de la calzada con baches de gran envergadura que entorpecen el tránsito y aumentan las probabilidades de accidentes, ya que los vehículos, en su afán de esquivar los profundos pozos, se ven obligados a cruzarse de carril.

A la altura 4000, a metros del puente que cruza por encima del Arroyo Forletti, los autos tienen que frenar a cero. "Esta calle es un desastre. Vienen una vez cada 15 días con camiones a rellenar con cascotes; no se quienes son, pero -si los mandan de la Municipalidad- son unos caraduras totales", enfatizó Cristian, un automovilista consultado que, según reconoció, es un vecino que circula tres veces por semana allí para llevar a su esposa a un centro de rehabilitación médica.

Mugre e inseguridad

En algunos puntos de la calle De la Tradición, los vecinos habían colocado pancartas con mensajes en contra del intendente Luis Acuña que, una noche, desaparecieron. En esos carteles se podían leer reclamos por la mugre y la inseguridad. "Como hay que manejar muy lento, se puede sentir el olor putrefacto que hay en los basurales al lado del camino. Tiran animales muertos, escombros, muebles colchones y todo lo que te puedas imaginar. Así y todo, no limpian nunca", agregó el vecino Cristian.

La falta de luminarias hace que esa calle sea una boca de lobo por las noche. Por este motivo, los colectivos no pasan de noche, ya que los usuarios usan otras paradas para evitar los robos. También, los delincuentes aprovechan para quemar los autos robados. Los vecinos esperan pronta respuesta del Municipio de Hurlingham. "Vamos a ver si en un año de elecciones se ponen las pilas", ironizó el vecino.

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