El maquinista que era testigo de la tragedia de Once fue hallado muerto en el refugio de colectivos de José María Paz y Malabia: este hecho fue la gota que rebasó el vaso y puso en alerta a los habitantes del lugar
La tranquilidad del barrio Martín Fierro de Ituzaingó -donde asesinaron a Leonardo Ariel Andrada, el maquinista testigo de la tragedia de Once- se perdió hace varios meses según denunciaron los vecinos de la zona, quienes aseguraron que los hechos de inseguridad están a la orden del día.

Andrada, quien tenía 53 años, fue hallado muerto por un vecino alrededor de las 6 de la mañana del sábado en un refugio de colectivos que está sobre José María Paz y Malabia, a tan sólo 100 metros de su casa. Este hecho fue la gota que rebasó el vaso y puso en evidencia que en la zona falta control policial.

"Los patrulleros no pasan casi nunca", afirmó una comerciante que tiene su local a metros de la casa del ferroviario. "Tenemos miedo de que nos pase algo a nosotros", confesó el dueño de un local que trabaja en las inmediaciones del lugar del crimen.

Quizás el hecho que marca con mayor precisión el incremento de la inseguridad en el barrio fue el supuesto intento de robo en la casa del propio Andrada, cuando la misma se encontraba deshabitada porque la familia se hallaba en el velatorio.

El episodio ocurrió mientras los restos de la víctima eran velados en una cochería ubicada en Olivera al 1018, a 32 cuadras de la casa donde fueron dos supuestos delincuentes.

Fuentes judiciales informaron que en la casa de la calle Esmeralda al 800, donde el hombre asesinado residía junto a su actual pareja y su madre, no había nadie y sus familiares habían colocado en la puerta un cartel en el que anunciaban dónde y a qué hora se realizaba el velatorio.

Cuando un pariente y un acompañante regresaron a la vivienda advirtieron que la puerta de entrada estaba violentada y al ingresar se sorprendieron al hallar a dos hombres desconocidos.
Según las fuentes, estos intrusos amenazaron verbalmente al familiar y su acompañante, tras lo cual, salieron de la casa a la carrera.

En los alrededores de la vivienda, los sospechosos, a los que el pariente de Andrada dijo no haberles visto armas, se toparon con efectivos en un patrullero que aparentemente habían sido alertados por un vecino que oyó cuando rompieron la puerta.

Los voceros judiciales indicaron que los policías persiguieron a los sospechosos pero que éstos finalmente escaparon.

Algunos testigos dijeron a los pesquisas que durante la persecución se escucharon disparos que se investigan si fueron efectuados por los sospechosos, los policías o por ambos.