“Nosotros -explicó Barousse Pastor- comenzamos trabajando en dos líneas fundamentales: creación de nuevos barrios con las familias dispersas que no tienen dónde vivir, a través de la modalidad de los Lotes con Servicios. Hasta el momento hemos hecho unos 15 barrios, que han dado cabida a más de 3 mil familias. Nosotros conseguimos la tierra, sea a través de la donación de terrenos, o del dinero, para poder comprar esas tierras. Luego se hacen todos los trabajos previos para una urbanización y las familias se van mudando de manera precaria con una casilla o con el inicio de una casa que luego van fortaleciendo a lo largo del tiempo, a través una asistencia técnica que Madre Tierra pone”. “Por otro lado -continuó la titular de Madre Tierra- nos proponemos mejorar la calidad de vida de las personas que ya viven en villas o asentamientos. En ese sentido, desde el área de Consolidación de Barrios, acompañamos a las familias, grupos y organizaciones de esos barrios que deciden organizadamente mejorar su calidad de vida. Vamos realizando en conjunto obras de equipamiento comunitario, infraestructura, mejoramiento de viviendas, o en el caso de conversión de villa en barrio, corrimientos, reordenamientos que permitan una subdivisión acorde a la zona circundante”. Además, y completando el trabajo territorial, la asociación busca impulsar acciones tendientes a incidir en las políticas públicas, promoviendo el cumplimiento del derecho a la tierra, a la vivienda y a la ciudad. Según informaron sus miembros, con estos trabajos, Madre Tierra no pretende reemplazar el rol del Estado en la resolución de los problemas del hábitat y de la ciudad, sino que intenta realizar un aporte complementario que busca fortalecer la capacidad de las organizaciones en su lucha por el acceso a la tierra, y articular estos esfuerzos con las políticas públicas. “Nosotros estamos convencidos del rol imprescindible que debe cumplir el Estado en cuanto a garantizar el derecho a la vivienda de todos sus ciudadanos. Si este tipo de tareas se hacen sin apoyo del Estado, municipal, provincial o nacional, se dificulta muchísimo, y se corre el peligro de trabajar solo en las consecuencias y no en la causa del problema. Cuando hablamos de articulación entre nuestro trabajo y el del Estado, hablamos más de trabajos de gestión o de cogestión, de acción política y no así tanto de financiamiento”, manifestó Barousse Pastor.