En el empate ante Estudiantes, el equipo
de Arruabarrena rindió
una materia: remontar
un resultado.
Y la aprobó con creces.
Ahora Arsenal en Sarandí, una parada brava.
El Matador sigue consiguiendo metas. Tras estrenar la punta con una meritoria igualdad ante Estudiantes de La Plata y por imperio de la cuarta derrota al hilo de Atlético de Rafaela, salió de la zona de descenso directo, al menos en forma provisoria, luego de haber estado en ella en las últimas 22 jornadas de la temporada. Claro que ese es el objetivo principal: eludir el descenso, a sabiendas de que será muy difícil hacerlo también con la promoción, aunque no imposible. Esa búsqueda casi frenética de puntos le posibilitó también estar puntero con cuatro partidos ganados y dos igualdades. Pero además, eso se da con un estilo o al menos con una intención de juego, que hace que el hincha se sienta identificado: el de tratar siempre de que la pelota baja contra el piso. Y en ese sentido, por otra parte, vale reconocer la tarea del entrenador Rodolfo Arruabarrena, quien no duda en hacer cirugía mayor cuando así se necesita. Hijo dilecto de aquel Boca de Bianchi pragmático hasta la médula, el Vasco intenta aplicar lo que aprendió en aquellas épocas del Virrey. Ante Estudiantes, Tigre se vio obligado a rendir una materia absolutamente desconocida para él, en lo que se llevaba disputado del torneo: remontar un resultado. No arrancó bien en los primeros veinte minutos y eso le pasó factura ya que el Pincha se puso arriba del marcador. Con el agravante de la ausencia de Román Martínez, el estratega del equipo, Tigre fue a buscarlo con menos caudal futbolístico, pero con muchas ganas y rápidamente alcanzó la igualdad, con un penal canjeado por gol por Cachete Morales que a él mismo le habían cometido y sobre el final hasta pudo ganarlo, pero el disparo, desde excelente posición, de Gastón Díaz, tras un centro de Carrasco, se fue por encima del travesaño.
Lo que viene Ahora se viene otro partido complicado: ante Arsenal, en Sarandí un rival que se hace fuerte jugando en su cancha, más allá de que Alfaro preserve algunos jugadores para el choque ante Boca del miércoles próximo, por la Copa Libertadores. Para ese encuentro, podrá reaparecer Martínez. La mala noticia, es que no podrá jugar Carlos “Chino” Luna, una pieza clave en la ofensiva del equipo de Victoria, por haber llegado al límite de amonestaciones. Su lugar, será ocupado seguramente por Ezequiel Maggiolo, quien ya se recuperó de su lesión y que ya jugó, por espacio de media hora, ante Estudiantes. Los protagonistas de esta historia, tienen en claro que, más allá de lo que dice la tabla de posiciones, lo más importante es tratar de dejar a Tigre en la máxima divisional del fútbol argentino. En tal sentido, el Vasco Rodolfo Arruabarrena sostuvo que “en todo caso el examen lo rinden los jugadores. Además, saben que cuando no se puede ganar, empatar es bueno. Esto es largo y hay que seguir peleándola. Hay que ser protagonistas e ir a buscar el partido y tratar de ser más continuos. Cuando no se puede jugar bien, hay que buscar otras cosas, tratar de hacer un juego más directo. El equipo demuestra madurez. Del rival miramos donde tiene las virtudes y en donde podemos sacar una ventaja, pero hacemos más hincapié en lo que podemos hacer nosotros Muy claro fue Mariano Echeverría “nos la pasamos sacando cuentas, es importante ya tener 14 puntos. Tenemos una pelea durísima. Tratamos de tener una pelea leal contra esos equipos que vienen igual que nosotros. A nosotros nos sirve mucho más que pierdan los que están abajo, aún así nos alcancen en la tabla”. Por su parte Diego “Cachete” Morales lo reflejó en forma contundente “es duro verse arriba y abajo a la vez. Uno no disfruta mucho de lo primero. Le empatamos a un rival duro contra Estudiantes, por ejemplo y nos queda el sabor amargo de saber que nosotros necesitamos sumar de a tres”