El encuentro con Arsenal le dejó un sabor agridulce al Matador: la igualdad no le sirvió de mucho y sigue en puesto de descenso, pero lo mostrado en el campo alimenta la ilusión de seguir trepando y alcanzar la meta.
En esta titánica lucha que Tigre está afrontando por sostener la categoría, pueden aparecer partidos como el del sábado, ante Arsenal. Un cotejo cargado de polémica y que terminó con un empate que al Matador de Victoria no le sirve de mucho y que no premió lo que el conjunto de Arruabarrena mereció, de acuerdo a lo mostrado en el campo de juego. Mañana, el rival será Argentinos Juniors, en La Paternal, y el domingo recibirá a All Boys. Lo concreto es que, por cuarta fecha consecutiva, Tigre se encuentra en zona de descenso. Una vez más -la quinta consecutiva- la decisión de Arruabarrena fue la de armar un equipo con tres en el fondo -en este caso con una ligera variación ya que Echeverría fue el libre y Casteglione jugó como marcador-, cuatro volantes (más de una vez Román Martínez intentó asociarse a Cachete Morales), un enganche -justamente el ex hombre de Chacarita- para alimentar a Luna y Maggiolo, los dos delanteros que dispone en cancha el entrenador. Rápidamente Tigre tuvo la posibilidad de convertir, pero Campestrini le atajó el penal al Chino Carlos Luna. A pesar de esa circunstancia, el equipo no bajó los brazos. Pero sufría con las contras, algo que Arsenal maneja de manera brillante. En una, el juez lo anuló bien y en la otra, Zelaya marcó el injusto uno a cero a favor de su equipo. Para el complemento, Tigre debió remontar la diferencia. La igualdad llegó tempranamente; si la pelota no pegó en la mano de Burdisso, enseguida el defensor le dio una tremenda patada a Cachete Morales, el jugador más claro que tuvo el Matador y que convirtió el penal. Al rato, Echeverría de media vuelta -pidieron por un offside que no se ve en el primer golpe de vista- colocó en ventaja al Matador. Arsenal se quedó con uno de menos y estaba todo dado para que Tigre lo liquidara. Pero no supo como hacerlo y el equipo de Alfaro, que vivió una tarde de furia se fue expulsado aunque por espacio de dos minutos se negó a abandonar el campo de juego, apeló a su mejor arma: la pelota parada y con ella empató y había logrado un gol, que le hubiese significado un triunfo totalmente inmerecido. Pero a instancias del asistente Zoratti, Pompei lo invalidó por posición de adelanto. Luego del partido y en forma sorprendente, el técnico Arruabarrena -que en los 27 partidos que lleva dirigidos al equipo totaliza 40 puntos-, hizo referencia a las dimensiones reducidas del terreno de juego. Más adelante manifestó: “Me voy contento por el rendimiento del equipo, que no se cayó anímicamente, ante el golpe que siempre significa fallar un penal”. Para concluir diciendo: “Nos faltó precisión para cerrar el partido cuando estábamos en ventaja”. En tanto, el volante Diego Morales sostuvo: “Creo que jugamos en un gran nivel, creamos situaciones de gol. Arsenal nos complicó de contraataque, nosotros supimos levantar el partido. Eso fue importante, pero después no aprovechamos el hombre de más y terminamos empatando”. Por su parte Carlos Luna enfatizó: “Fuimos muy superiores, pero fallamos tanto en la definición, como en la defensa del resultado. Hay que seguir entrenándose con humildad y no perder de vista el objetivo. Podríamos haber quedado dos puntos más arriba en la tabla y eso, la verdad que molesta un poco”.