Los de Don Torcuato vencieron 16-3 en la semi a los zanjeros y el sábado buscarán el bicampeonato ante CUBA, que en la otra semi dejó en el camino a Newman. Será la séptima final para el Elefante.
Rugen las casi tres mil almas auriazules que coparon La Catedral. Ruge Manasa, desde la línea. Ruge el Elefante. Sí, sí, es verdad: un elefante no ruge, barrita. Pero quién se lo explica al pueblo de Hindú, unido en un solo grito. Los de Don Torcuato vencieron 16-3 al SIC -sin jugar del todo bien, pero con autoridad- y el sábado próximo jugarán otra final, la séptima en su historia. El rival será CUBA, que bajó a Newman. El último escollo para el bicampeonato.
El juego con los zanjeros arrancó con bastante paridad. No fue vistoso el primer tiempo, pero sí muy disputado. Recién sobre el final, a los 36 minutos, Hindú abrió la cuenta con un penal del Chori Senillosa. Pero justo sobre el cierre, el SIC igualó con otra patada de Santiago Méndez. Todo estaba abierto para el complemento.
Y en la segunda parte, el campeón mostró su chapa. Aunque lejos de su mejor nivel, Hindú se apoyó en sus forwards para inclinar la balanza y poco a poco fue quebrando al SIC.
A los 20 minutos, de un line-maul derivó el try de Diego Liberato (lleva ocho en la temporada y es el tryman auriazul) que abrió el juego y puso contra las cuerdas a los de Boulogne, que jamás se pudieron recuperar.
Hindú siguió presionando, pero hubo lugar para corridas, buenas patadas de Juan Ignacio Gauthier y también apareció el juego de manos. Hindú ya se sentía ganador y el SIC sólo acompañaba. Llegó el try de Mateo Iachetti, a los 25 minutos, y entonces, sí, la sensación de que todo estaba liquidado. El marcador lo redondeó el Chori, con otro penal, a los 36 minutos.
La fiesta, que ya había comenzado, se hizo entonces completa. Más intensa. Surgieron las voces, los gritos, el festejo simbiótico entre jugadores, cuerpo técnico y los que empujaban desde las gradas. El Elefante va por otro título.
En medio del griterío, el Chori Hernán Senillosa marcó como clave del triunfo a "la batalla de los forwards. Creo que fue el aspecto más importante y lo ganamos ahí. Además, ellos venía de jugar hacía cinco días y en ese sentido nosotros teníamos ventaja. Había que aprovecharla".
El sábado, otra vez en la cancha del CASI -escenario de todos los playoffs- Hindú y CUBA protagonizarán la final del torneo de la URBA.
Los universitarios van por un título que no se les da desde hace 43 años (fueron campeones en 1970, compartido con el SIC). Los torcuatenses buscarán su octava corona en los últimos 17 años. El Elefante está ansioso por salir otra vez de fiesta.