Afirman que en los últimos tiempos se invirtieron sus tareas. Cumplen unos 1.200 servicios por año, pero la gran mayoría son rescates en accidentes o distintos incidentes. Los incendios pasaron a ser minoría.
Los Bomberos Voluntarios de Tigre cumplen una labor fundamental no sólo en la extinción de incendios y auxilio de accidentes en el distrito. También son el único escuadrón del país que posee un destacamento en una zona de islas.
Actualmente el cuerpo de rescatistas cuenta con 70 integrantes activos y 10 reservistas. Juntos llevan a cabo unos 1200 servicios por año. "El paso del tiempo invirtió las tareas. Antes los incendios concentraban la mayor cantidad de hechos y ahora son minoría. En la actualidad nos abocamos mayormente a socorrer en casos de accidentes de tránsito u otro tipo de incidentes", cuenta el subjefe del cuerpo, Ricardo Olmos (52, foto) desde el Cuartel Central, en Guareschi 462.
Son una institución privada que brinda un servicio público en la extinción de incendios, evacuación de personas ante derrumbes y también en el rescate de mascotas y animales. Es que por la ley 10.917 los bomberos están obligados a rescatar animales en situación de peligro. "Hemos capturado lagartos, lagartijas, un dragón de komodo -que es venenoso- y estaba posado sobre una palmera del centro. Aparentemente se había escapado de una casa. Es que la gente cría estos animales exóticos.Al igual que ocurrió con un lobo de mar que se escapó de una pileta y pudimos rescatarlo y luego derivarlo a una estación de preservación", recuerda Olmos.
Historias trágicas A lo largo de sus 102 años de historia, los Bomberos Voluntarios de Tigre han debido sortear episodios trágicos. El 19 de setiembre de 1959 recibieron un alerta de incendio en el Hindú Club de Don Torcuato, por lo que partieron dos camionetas de rescatistas. Pero en la ruta 202, en el puente llamado Tres Horquetas, uno de los rodados volcó y terminó incrustado en la tierra. Como consecuencia del siniestro, uno de los bomberos, el aspirante Oscar Suárez, salió despedido de la autobomba y murió en el acto, al tiempo que el ayudante Emilio Martínez quedó seriamente herido y luego falleció en el hospital.
El accidente ferroviario de Benavídez de 1970, donde una formación que venía de Tucumán chocó a otra detenida en la estación tigrense, ocasionó 142 muertos y cientos de heridos y fue uno de los hechos más difíciles de socorrer. "Fue un rescate complicado por los hierros retorcidos y porque había zanjones a los costados de la vía. La lluvia no hizo más que complicar todo y demandó varios días retirar los cuerpos", reseña Olmos.
El último incendio de importancia que tuvo que sofocar el cuerpo ocurrió en 2001, cuando ardió la empresa química Calegari, a pocas cuadras del centro. "Hubo una explosión e incendio en la planta y falleció un operario. La temperatura fue superior a los 900 grados. Un infierno. Hubo que convocar a la Compañía 13ª y a destacamentos circundantes para contener el fuego", señala Olmos.
Los Bomberos Voluntarios de Tigre perciben subsidios para garantizar su funcionamiento y, además, generan recursos con el alquiler del salón social. Pero para poder incorporar insumos, equipar los autobombas y tener a disposición indumentaria antiflama, que son importados, necesitan seguir generando ingresos. Por eso han lanzado una campaña para que los vecinos se transformen en socios adherentes con una colaboración mensual de $ 60.
Olmos afirma que una autobomba nueva -totalmente equipada- cuesta un millón de dólares. "Pero conseguimos un camión usado a 100 mil pesos, proveniente de EE.UU. Y desde el astillero Benavídez están por entregarnos una embarcación para el destacamento Isla, en río Espera 266, 1ª Sección de Islas, único en su tipo en el país".
Hasta un cura Sólo 12 de los 70 agentes cobran un ingreso por la tarea, pero todos tienen cobertura médica de IOMA. Y el cuerpo cuenta con el aval del Fondo Mutual Federativo que responde a modo de seguro ante un accidente grave o secuela que pueda sufrir algún rescatista. Todos los años abren la convocatoria a nuevos ingresantes y muchos se acercan en forma espontánea. Los requisitos son tener 18 años y la escuela primaria completa.
También la institución cuenta con una escuela de cadetes para chicos de entre 12 y 16 años que, previa entrevista con los padres, pueden inscribirse en las cursadas. Actualmente dentro del cuerpo activo hay profesionales y hasta religiosos. "Uno de los bomberos empezó siendo cura y ahora que dejó los hábitos continúa con su función. Lo importante es tener vocación de servicio para ayudar a la comunidad", remarca el subjefe de los Bomberos Voluntarios de Tigre.