Camila Alegre, de 28 años, y Ezequiel López, de 25, se consagraron en el reciente campeonato mundial en la especialidad Escenario. Bailan desde chicos y fue el primer torneo en el que lo hicieron juntos.
Mala Junta fue el tango elegido para la final. Algo que ellos, justamente, no son. Todo lo contrario. Porque juntos potencian sus talentos. Y juntos deslumbraron a todos para consagrarse campeones en el reciente Mundial de Tango, en la categoría Escenario.
Desde San Fernando, Camila Alegre y Ezequiel López, de 28 y 25 años, se hicieron "dueños" del universo tanguero en su primer intento como pareja. Atrás quedaron dos mundiales a los que asistieron "por separado". Esta vez, la unión de los talentos, la química sobre el escenario, tuvo premio. El premio mayor.
La modalidad "escenario" es más artística, conlleva una cuota de alegría con un necesario trabajo coreográfico. Son algunas de las diferencias con el Tango Pista, más tradicional, académico, si se quiere. Y en la final, Carolina y Ezequiel debieron enfrentar a otras 19 parejas (extranjeras y nacionales). Todas iban por el anhelado trofeo. Pero el título y el premio monetario fueron para estos sanfernandinos que no llegan a los 30 años y que bailan desde muy chicos.
La experiencia la aplicaron para crear ellos mismos la coreografía, que fue pulida por Facundo Piñero y Vanesa Villalba, sus maestros. También los ayudó el "entrenamiento laboral", ya que ambos se desempeñan en un conocido reducto tanguero porteño.
La intención, confesaron, fue hacer algo que no pareciera muy acrobático. Quizás alejado del tango. Les llevó poco más de un año aceitar los movimientos. Y les salió muy bien.
El tango, como quedó dicho, lo llevan en la sangre desde chicos. Epocas en las que no había torneos pero sobraba el entusiasmo. Así fueron creciendo. Progresando. Hasta que llegó el tiempo de bailar en reductos del 2x4, para turistas y locales. Y de dar clases. Y ahora, de ser campeones del mundo. Un justo premio para el talento y la pasión.