Hoy es frecuente ver un penal ejecutado con delicadeza, picando la pelota. Lo hace el "Loco" Abreu, lo hizo Zidane en la final del Mundial 2006, Riquelme también ha pateado alguna vez de ese modo... pero el que dio el puntapié inicial fue el checo Antonin Panenka, en un encuentro decisivo: la final de la Eurocopa de 1976 entre Checoslovaquia y Alemania.
El 20 de junio de ese año, en Belgrado, el partido terminó 2 a 2, y en la definición por penales a Panenka le tocó ejecutar el quinto tiro de su selección, que se imponía 4-3.
Si Panenka acertaba, Checoslovaquia era el campeón europeo por primera vez en su historia, pero al mediocampista no le pesó la responsabilidad y sorprendió a todos cuando picó la pelota ante el gran Sepp Maier, legendario arquero alemán.
Desde entonces, si en Europa se dice que alguien metió un penal "a lo Panenka" se sabe que el ejecutor convirtió con suavidad.