Con la Presidenta todavía en reposo, arrecian las versiones de un entendimiento con los holdouts. Es un dato clave en relación a lo que sucederá con la campaña electoral

Cuando llegue el momento del post kirchnerismo y se entablen los debates en torno a lo que han sido estos más de diez años de gobierno, será muy difícil establecer coincidencias. Pasará el tiempo y persistirán las diferencias, según el prisma con que se miren los hechos; es uno de los legados de estos años. Pero habrá algo en lo que si bien es difícil que haya coincidencias, no se verá posiblemente demasiado esfuerzo kirchnerista en defender lo actuado: las relaciones internacionales.

Los conflictos se han sucedido sin solución de continuidad en el área que hoy encabeza Héctor Timerman, pero no solo con él. De hecho, el insólito diferendo con Uruguay por las pasteras es un botón de muestra de los tiempos de Rafael Bielsa. Sumemos las controversias con Estados Unidos por la contracumbre de Mar del Plata, el episodio del alicate con el avión militar norteamericano y las recientes acusaciones presidenciales contra ese país; el 'cuento chino' de la visita de Hu Jintao; la tensión con España por la expropiación de Repsol; el acuerdo con Irán.

Todos esos episodios y tantos más podrían explicar el traspié de esta semana en la ONU, donde la Argentina tuvo que retirar la candidatura de Susana Ruiz Cerutti como jueza de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, en un hecho que no registra antecedentes en nuestra diplomacia. El retiro se dio tras una sucesión de votaciones en la Asamblea General de la ONU donde esa postulación se fue desinflando: 124 votos, 118, 104, 98, 61à Ante ello, el gobierno decidió retirarse de la puja con el postulante jamaiquino, que siempre fue delante. Al anunciarlo, la Presidenta argumentó a través de su cuenta de Twitter que con su decisión la Argentina decidía 'priorizar el fortalecimiento de la unidad regional y evitar cualquier posibilidad de división entre países hermanos', pero en rigor la posibilidad de ganar era 'irreversible', por usar un término cercano al kirchnerismo.

Si bien no hizo más que transcribir el comunicado de la Cancillería, con ese comentario la Presidenta reapareció aunque más no sea a través de las redes sociales el miércoles pasado, tras su internación por una infección intestinal. Una afección que sin ser grave, resultó ser más seria de lo que se estimaba y se dejó trascender oficialmente. El régimen estricto al que debió someterse la dejó muy debilitada y además de obligarla a bajarse del viaje a Australia, la alejó varios días del timón al que lentamente va retornando, si bien los análisis e interconsultas médicas continuaron toda esta semana, según pudo saberse a pesar del hermetismo oficial.

El gobierno dejó trascender detalles de la agenda internacional futura que Cristina emprenderá en las próximas semanas, cuestión de aventar especulaciones.

Esta semana se cumplirán los diez días de reposo recomendados por el cuerpo médico, pero los mismos eran 'el mínimo deseado', por lo que sería lógico que la Presidenta transcurriera el resto de la semana sin actos públicos. Se verá.

Tan celosos como con la salud presidencial son en el gobierno con respecto al eventual arreglo con los holdouts después de las fiestas. Las señales son cada vez más concretas respecto de un entendimiento post RUFO, y testigos dan cuenta de que el presidente del BCRA volvió a dar certezas en ese sentido esta última semana.Fuentes consultadas advierten no obstante que un eventual arreglo no sería ya en enero, argumentando que el ministro de Economía es remiso a emprender una negociación rápida. Tampoco los fondos buitre estarían dispuestos a apurar las cosas. Las negociaciones se desarrollarían entre febrero y marzo.

Alejandro Vanoli habla de 'un buen segundo trimestre' en el que comenzaría a revertirse la tendencia recesiva, con una tímida reactivación del consumo. A ese dato hay relacionarlo lógicamente con una eventual solución con Paul Singer y compañía, y coincide con los tiempos necesarios para emprender con expectativas positivas la carrera electoral.

En esos diálogos Vanoli ha reiterado por enésima vez que no va a haber devaluación. Analistas económicos sostienen lo contrario, convencidos de que este gobierno no podrá dejar el poder sin tener que ajustar el tipo de cambio. Uno de ellos se jugó ante este medio asegurando que esa corrección debe hacerla el BCRA antes de fin de año, para poder repartir utilidades.

El más expectante por un rebote de la economía es Daniel Scioli, quien se siente cada vez más cerca de la condición de candidato único del FpV. No es lo que piensan los otros nombres en pugna, que repiten que 'hay que esperar a marzo', esperanzados en alguna señal previa de parte de Cristina.

Del lado de la oposición en cambio comenzaron a acelerarse los tiempos, ante la inminencia del estallido del Frente Amplio UNEN. La convicción de que las elecciones presentarían un panorama dividido en cuartos llevó a los dirigentes de ese sector a plantear un abanico de candidatos del que no terminó de tomar vuelo ninguno. Pero cada vez están más convencidos de que la elección se dividirá en cambio en tercios, quedando entonces ellos excluidos. De todos los partidos que conforman el FA UNEN, el radicalismo es el que más territorialidad y vocación de poder tiene, y siente que esta elección puede marcar su regreso a las grandes ligas, recuperando al menos varias gobernaciones. Depende de ello la estrategia que vayan a usar.

Su presidente es juez y parte, pues en su condición de precandidato y autoridad principal debe hacer un delicado equilibrio para evitar la ruptura. Desde el partido, Alfonsín y Cobos le reclaman convocar a la Convención Nacional para redefinir de una vez la política de alianzas. Ernesto Sanz optó por citar a los radicales que aspiran a gobernar sus provincias a una reunión clave que tendrá lugar este lunes.

El tercero en discordia es aquí Mauricio Macri, que en una audaz jugada rompió esta semana su estrategia de no inmiscuirse en UNEN. Fue luego de que Carrió y Sanz -partidarios de un entendimiento con el PRO- hicieran lo suyo. Sobre todo el titular de la UCR, que admitió finalmente su deseo de ir a una interna con el PRO.

El jefe de Gobierno abrió finalmente el martes la puerta a una eventual competencia con figuras de UNEN. Lo hizo convencido de la necesidad de dar fuertes señales de ambición de poder, justo cuando comenzaba a prevalecer la idea de una 'final' entre Scioli y Massa.

No fue la única señal contundente de Macri: también anunció la aplicación del voto electrónico para la elección en Capital. Implícitamente ello indica que los comicios irían desdoblados de la elección nacional, pero eso todavía no está decidido. Tiene un mes más para resolverlo.

El voto electrónico es un elemento clave en el que piensa el PRO para implementar a nivel nacional en caso de llegar al poder, de modo tal -piensan- de desactivar con ello 'el clientelismo peronista en las provincias'

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