El papa Francisco iniciará hoy su primer viaje a Tierra Santa, un peregrinaje religioso de tres días en el que visitará Jordania, Palestina e Israel y en el que se destaca un encuentro ecuménico con el patriarca ortodoxo Bartolomé I.
Horas antes de partir, Francisco encomendó ayer el viaje a la Virgen María, al visitar la basílica de Santa María Mayor y rezar frente a una imagen de la madre de Jesús, ante la cual dejó un ramo de flores, según informó el vocero vaticano, el padre Federico Lombardi.
De esta manera, Bergoglio "continúa la bella tradición" de pedir a la Virgen que acompañe sus viajes apostólicos, tal como hizo antes de emprender su primer viaje internacional a Brasil en julio del año pasado para participar de la Jornada Mundial de la Juventud en Río de Janeiro.
El viaje a Tierra Santa es "estrictamente religioso", tal como aclaró el papa Francisco esta semana, y buscará recrear los pasos de la peregrinación que realizó Pablo VI en la cuna del cristianismo hace 50 años.
Francisco afirmó que el motivo del periplo es "rezar por la paz en esa tierra que sufre tanto".
La histórica travesía tendrá una particular impronta argentina, ya que Francisco sumó a la delegación a dos viejos conocidos suyos de su trabajo pastoral en Buenos Aires: el rector del Seminario Rabínico Latinoamericano, Abraham Skorka, y el ex secretario general del Centro Islámico de la República Argentina, Omar Abboud.
Según el programa oficial difundido por el Vaticano, el avión de Francisco llegará a Ammán, capital de Jordania, pasado el mediodía, y desde allí se desplazará en coche hasta el palacio real, donde mantendrá un breve encuentro con los monarcas Abdullah II y Rania, ante quienes pronunciará un discurso.
Por la tarde, celebrará una misa en el estadio internacional de Ammán y luego visitará el lugar del bautismo de Jesús en Betania, ante el río Jordán. Poco después se encontrará en la iglesia latina de ese lugar con refugiados y jóvenes discapacitados.
El domingo a la mañana se despedirá de Jordania para dirigirse en helicóptero a Belén, ciudad de Cisjordania, Palestina, donde la tradición cristiana sitúa el nacimiento de Jesús.
El lunes por la mañana, el Papa visitará al Gran Muftí de Jerusalén en el edificio del Gran Consejo en la Explanada de las Mezquitas, donde pronunciará un discurso; y rezará frente al Muro de los Lamentos, el lugar más sagrado del judaísmo.