Su elección pagaba entre u$s30 y 40 por cada dólar invertido en el ex arzobispo de Buenos Aires, lo cual deja en claro que no estaba entre los favoritos a ser el más votado por los 115 cardenales que participaron de los sucesivos cónclaves.
Si bien no trascendieron datos precisos de cuántos afortunados acertaron, no es difícil imaginar que las grandes ganadoras fueron las propias casas de apuestas, cuyos dividendos se estiman, por ejemplo en el caso de la británica William Hill, en unos 800.000 millones de dólares.
Leonardo Sandri, el otro argentino candidato, tenía más opciones según las apuestas, donde su elección se pagaba 25 a 1. El italiano Angelo Scola se pagaba casi dos a uno; le seguían el austriaco Christoph Schonborn y el ghanés Peter Tukson (5 a 1); y el brasileño Odilo Scherer, con una cuota de 7 a 1.
El humor tampoco faltó a la cita: Bono, el cantante de U2, era uno de los "posibles" candidatos y su elección se pagaba 1.000 a 1. También figuraban el ex primer ministro británico Tony Blair (500 a 1), el cantante Justin Bieber (10.000 a 1) y hasta el futbolista Mario Balotelli (2.500 a 1).