En la solemnidad de la Anunciación, Jorge Bergoglio subrayó que sólo con un corazón humilde como el de María es posible acercarse a Dios y cargó contra la "soberbia del corazón", como la de Adán y Eva, hace alejarse del paraíso.
"El Señor acompañó a la humanidad en este largo camino. Hizo un pueblo. Estaba con ellos. Y ese camino que comenzó con una desobediencia, termina con una obediencia", con el sí de María al anuncio del ángel, dijo Francisco.
"El nudo que hizo Eva con su desobediencia lo deshizo María con su obediencia", dijo Francisco, precisando que es un camino "en el que las maravillas de Dios se multiplican".
"El Señor está en camino con su pueblo. ¿Y por qué caminaba con su pueblo, con tanta ternura? Para suavizar nuestro corazón", agregó el argentino, recomendando "obediencia" y "docilidad a la palabra de Dios".
"La salvación no se compra, no se vende: se regala. Es gratuita. Nosotros no podemos salvarnos por nosotros mismos: la salvación es un regalo, totalmente gratuito", que "no se puede comprar", agregó el pontífice.
Por último, dijo que "solamente que para entrar en nosotros esta salvación pide un corazón humilde, un corazón dócil, un corazón obediente. Como el de María".