Su Santidad, el argentino Jorge Bergoglio, ofició misa en la capilla de la residencia de Santa Marta, donde fijó sus aposentos desde que fuera designado al frente de la Iglesia Católica y donde asisten los trabajadores.
El papa Francisco dijo en la víspera que el cristiano tiene que ser un hombre gozoso, porque sabe que Jesús está con él, pero que hay muchos cristianos melancólicos "que tienen más cara avinagrada que la gozosa de los que tienen una vida bella".
El pontífice hizo estas manifestaciones en la misa que celebró en la capilla de la residencia de Santa Marta, donde se aloja, en cuya homilía afirmó que el gozo del cristiano no es la alegría que proviene de un momento, sino un don del Señor que llena el interior.
Francisco agregó que el gozo es más profundo que la alegría, ya que ésta, "si queremos vivirla en todo momento, al final se transforma en ligereza, superficialidad, y también nos conduce a aquel estado de falta de sabiduría cristiana, nos hace un poco tontos, ingenuos".
El gozo, precisó el obispo de Roma, es como "una unción del Espíritu y se encuentra en la seguridad de que Jesús está con nosotros y con el Padre".
El papa Bergoglio se preguntó si el gozo se puede "embotellar, para tenerlo siempre con nosotros", y dijo que no, "ya que si queremos tenerlo solo para nosotros al final se enferma y nuestro corazón se encoge un poco, y nuestra cara no transmite aquel gran gozo sino aquella nostalgia, aquella melancolía que no es sana".
"Algunas veces estos cristianos melancólicos tienen más cara avinagrada (peperoncini all'aceto, guindillas en vinagre, según sus palabras) que la gozosa de los que tienen una vida bella. El gozo no puede estancarse: debe avanzar", aseguró Su Santidad, el argentino Jorge Bergoglio.