Una mujer que había discutido con una colega de trabajo no tuvo mejor idea que cargar los datos de ella en Internet y ofrecer sus servicios sexuales a cambio.
Una mujer que habita la ciudad de Toledo, en España, se presentó en la comisaría local denunciando que en su celular no paraba de recibir llamados requiriendo sus servicios sexuales. La mujer creía que se trataba de una suerte de acoso pero lo cierto es que era una sustitución de identidad.
La policía comenzó a investigar el caso y rápidamente dio con el dato que aclaró la situación, los datos de la mujer habían sido subidos a Internet, más concretamente a un sitio de chat en el que alguien había cargado inclusive su número de teléfono celular, al tiempo que ofrecía servicios de índole sexual.
La investigación cobró sentido cuando, a través de una triangulación digital, se logró averiguar que la persona que subió ese perfil en Internet resultaba ser una compañera de trabajo de la damnificada con la que había tenido una serie de desavenencias.
La tramposa compañera fue imputada del delito de injurias y usurpación de estado civil, recordándole que en ese país la impunidad en la legislación de Internet no existe gracias a las leyes dictadas en los últimos años sobre la materia.