En el mítico e histórico club Franja de Oro del barrio de Pompeya, los padres pueden encontrar un espacio donde compartir jornadas junto a sus hijos y, además, hacer un buen deporte. Es que en las clases de taekwon do que se dictan en la entidad social confluyen ambas generaciones y le dan rienda suelta al ejercicio físico y mental.
Ubicado en Avenida Amancio Alcorta 3960, los lunes y viernes de 19 a 20, uno de los pisos del edificio le otorga lugar al arte marcial coreano que con una simple cuota mensual de trescientos pesos (aunque hay descuentos por hermanos que concurran) más un abono social se puede practicar bajo las instrucciones del instructor Diego Colleti. ‘Siempre nos entusiasmamos y terminamos media hora más tarde‘, le cuenta a Porteño del Sur.
‘Primero los padres traen a los chicos y al verlos parece que se deciden del todo y se terminan enganchando con ellos‘, describe sobre lo que se vive semanalmente sobre al área de combate, que no es más que un cuadrilátero en donde también se entrecruzan y forjan amistades. Un ejemplo de la importancia del buen ejercicio.
Si bien Franja de Oro es uno de los centros de mayor atractivo para los vecinos, Colleti afirma que tiene alumnos de zonas aledaños y de partidos bonaerenses, como ‘dos hermanos de Villa Caraza (noroeste de Lanús) que venían en colectivo y avisaban cuando iban a llegar tarde por alguna complicación en el camino‘.
Para un mejor afianzamiento de todo lo aprendido, los alumnos tienen que rendir un examen práctico y teórico (también incluye rotura de maderas) mes a mes en la escuela de formación en artes marciales Taekwon-Do Centros de Entrenamiento y Salud (TKDces) de Parque de los Patricios, ubicada en 24 de Noviembre 2279, en donde también se realizan los concurridos torneos y se entregan trofeos a los triunfadores.
Según los especialistas, la práctica y entrenamiento de la disciplina posibilitan un desarrollo espiritual y una notable evolución física, además de adquirir conocimientos para fortalecer el respeto hacia el prójimo y convencimiento propio.
Como es frecuente en las artes marciales y su origen, este deporte se basa en una filosofía propia cuyas bases derivan del taoísmo y confusionismo chino. Esa ideología de vida se asienta sobre los pilares de la cortesía, integridad, perseverancia, autocontrol y espíritu indomable, aunque los valores de amor fraternal y ciencia son parte de la formación infantil.
Es por tales atractivos que a las dos clases semanales concurren chicos y adultos hasta llenar el espacio en el que se desarrollan las actividades, a pesar de que el profesor debe dividir ese espacio por edades en un mismo horario. ‘La verdad es que siempre todos están contentos y lo bueno del taekwon do es que no existe la discriminación‘, comenta.
El taekwon do es uno de los variados deportes que ofrece Franja de Oro, un club fundado el 5 de junio de 1940 y cuya primera sede estuvo en la calle Iriarte, pero seis años después cambiaron por la actual de Amancio Alcorta.