Quienes hayan pensado que en el enorme presupuesto destinado a la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos estaba incluido un jugoso cachet para las estrellas musicales, darán cuenta de su equivocación: Paul McCartney apenas cobró una libra por el show que realizó el pasado viernes.
El genial músico interpretó "Hey Jude", uno de los clásicos de Los Beatles, y colocó la frutilla del postre en una fiesta que atrajo las miradas del mundo entero.
El Comité Organizador de los Juegos Olímpicos (Locog) reveló que el artista inglés cobró 1.55 dólar, al igual que varios de sus colegas que actuaron en la presentación de Londres 2012.
Entre cientos de actores y bailarines hubo quienes sí cobraron, aunque también se destacó la presencia de una gran cantidad de voluntarios que no recibieron una sola moneda por su labor.