Hay ámbitos soñados para pescar pejerrey. Lamentablemente no siempre quedan cerca. Pero hay esfuerzos que vale la pena realizar. Esta que sigue es una de esas pescas que uno guardará siempre en el corazón, pues visitamos un ámbito matunguero por excelencia que no nos defraudó. Pejerreyes de más de 1 kilo no son cosa de todos los días, y si los portes ya orillan el kilo y medio, estamos ante un lugar verdaderamente excepcional que merece los mayores laureles.
Comandando este relevamiento, Leo Altieri y su compañero Matías Orthman, dos excelentes cañas, llegaron hasta Necochea y de allí hasta La Dulce, transitando unos 60 km por la ruta 86. En la YPF los esperaba El Palomo, encargado de la laguna, quien los condujo los últimos 12 km por caminos de tierra hasta la laguna El Sol.
Este ámbito magnífico tiene 300 hectáreas, de las cuales solo 150 están habilitadas para la pesca deportiva. Es una laguna chica, completamente llena de juncos, donde no hay grandes claros. No hay servicios ni embarcaciones en alquiler, uno debe llevarse la embarcación y el ámbito no resiste más de media docena de botes por día para no molestarse entre sí. Nuestros compañeros llevaron su propio gomón propulsado por un motor eléctrico.
Se puede salir los primeros 600 metros usando motor a explosión, pero luego cada embarcación deberá moverse a remo o con motor eléctrico. Habiendo elegido el lugar, nuestros compañeros armaron cañas de 4 metros Tech Karma y usaron reeles Shimano Sienna con multifilamento 0,22. Es importante tener un buen grosor de multifilamento y reforzar las líneas con una madre del 0,40 y brazoladas no inferiores al 0,35, pues el pejerrey, además de ser enorme, dispara para el junco y motiva galletas y fuerza tironeos. En cuanto a las líneas usaron las mejores: las hechas con Boyas Doble -T en tamaños muy específicos que anduvieron de maravillas: las código 34 (cometa chica), la código 511 (lágrima cortita) y por último la código 18 (lagrima más larga).
Si hay, enseguida comen por lo cual si uno no tuvo piques en 20 minutos hay que moverse de lugar. El pejerrey en esta época del año próxima al desove no desplaza la boya: la para y la hunde, como un dientudo. Así fueron logrando las primeras capturas: pejerreyes que, como chicos, pesan 700 gramos, y en donde los portes más usuales pasan largamente el kilo de peso. Se han logrado incluso pejerreyes de casi 2 kilos. Este pejerrey es muy arisco, se altera fácilmente por el ruido y suele rendir pescarlos eligiendo claritos chicos entre juncales.
Nuestros amigos lograron una docena de piezas, en zonas más bien bajas cercanas a las costas, todas de 800 gramos al kilo y medio. Otro consejo fundamental es buscarlos donde muere el viento y preferentemente con línea de dos boyas y un punterito que permita hacer tiros precisos entre los juncos. Las brazoladas más rendidoras esta vez fueron las de 60 cm. Y en estas condiciones, encontraremos la pesca entre los 30 cm y el metro de profundidad. La carnada ideal es la mojarra viva, que puede llevarse de origen (en nuestro caso de El Abuelo en Flores) o comprarlas en un puesto de venta en estación La Dulce. Por último, no tema a poner anzuelos grandes: tamaños de 2/0 y hasta un 3/0 serán los recomendables para estos pejerreyes "Godzilla" de lomo negro y boca dura, que no van a perderse una vez clavados. Siguiendo estos consejos, a despedir la temporada de pejerreyes con trofeos soñados en Laguna El Sol, donde aquella frase de "pocos pero buenos" se hace realidad. Vaya y disfrute.