No
hay pronóstico de lluvia ni informe negativo que pueda con la pasión del
pescador. Y el sueño de lograr alguna emoción aún en el peor panorama mantiene
viva la llama de esta locura que nos lleva a afrontar con el mayor optimismo
cualquier escenario.
Ya desde Buenos Aires el grupo de Viva la Pesca comandado por Gustavo Miranda junto a Faustino Romero, Jesús Senlle y Alejandro Cocuper, sabía que la peca la iban a hacer soportando lluvias leves y baja temperatura. La información fue confirmada desde Esquina por los amigos de Posadas Hambaré que, honestos, les pusieron blanco sobre negro a los muchachos cómo venían jugadas las cartas.
Pero aún así, se decidió el viaje.
Al
llegar nos recibió Arnoldito Rohner , de la posada, en una fría mañana de otoño
correntino. Salimos con el guía y amigo Mario Miño, quien nos esperaba
tempranito en el muelle de Hambaré. Mate en mano y con su sonrisa eterna, le
preguntamos cómo estaba la cosa y nos respondió: 'Tranquiloooo amigoooo....
¡algo vamos a pescar!".
Así, con esa parsimonia que nos baja un cambio a los porteños, iniciamos la navegación ansiosos, armando nuestras cañas Silstar Rooster de 2,10 y 2,40 con reeles tipo Shimano Corsair y Shimano Cítica cargado con multifilamento Power Pro fino para iniciar los intentos a trolling, modalidad que sugirió el guía.
Trabajamos
de entrada un riacho secundario al Paraná, donde Miranda pegó el primer sapucay
al clavar un dorado con la mojarra de paleta quebrada de NG. Tras otra
recorrida por una linda cancha y luego de 2 clavadas fallidas por Faustino y
Jesús, nos dirigimos al Paraná para realizar pesca con carnada: mamacha
botellona en lo posible.
La deducción del guía era que debido a las bajas
temperaturas los arroyitos y lagunas donde otras veces hemos realizado buenas
capturas, habían enfriado muy rápido, obligando al dorado a buscar cursos
mayores donde las aguas están mas templadas.
Así arrancamos la pesca al garete, soltando multi (no es aconsejable el nylon ) y nos hizo notar Mario que rendían mejor anzuelos no muy grandes, mas bien blandos pero con buena punta. Otro detalle: que los líderes sean buenos, de 50 cm de largo, con mosquetones y esmerillones seguros.
El
tiempo no nos ayudaba, se levantó viento por lo cual le consultamos si habría
algún lugar con alguna costa reparada para intentar con señuelos en bait y
spining.
El conocimiento de Mario del río es increíble: nacido y criado en las
islas, conoce como nadie cada rincón y nos llevó a una zona de costas con
barrancas, donde logramos dorados con señuelos, aunque no muy grandes.
Durante la parada del medio día -donde nos comimos un dorado de locura- se largó a llover mas fuerte, luego paró y reanudamos la pesca en una zona de bancos de arena donde luego de la caída se daba el pique. Así logramos algunos lindos dorados.
La tarde se nos venia encima, y con la poca claridad que dejaba el cielo encampotado salimos nuevamente al Paraná donde queríamos obtener en unos pozos algún surubí, para lo cual habíamos guardado 8 mamachas bien grandes. No se nos dio, pese a que hicimos varios intentos, pero el diluvio acortó los planes y decidimos volver a Posada Hambaré a disfrutar de la cena y la calidez de nuestros anfitriones para ya ir pensando en una nueva visita a Esquina.