Simpáticas y pintorescas aves incapaces de volar, pero que se desempeñan con gran habilidad en el agua, no todos los pingüinos viven rodeados de un paisaje de nieve infinita y nadando en fríos océanos australes donde deambulan témpanos de hielo, pese a lo que cree el imaginario colectivos. Hay varias especies de estas aves que viven en un ambiente frío, pero otras tienen sus hábitat lejos de la nieve entre cactus en desiertos sudamericanos y en el calor de los trópicos, como el de Galápagos o el de Africa. Los investigadores y expertos confirman la existencia de 18 especies diferentes concentradas en el Hemisferio Sur, 60% de las cuales están seriamente amenazadas. La mayoría de las poblaciones corren el riesgo de sufrir cambios en nuestros océanos debido principalmente a la contaminación, la mala gestión de la pesca y los efectos del cambio climático. La Global Penguin Society (GPS) está promoviendo la conservación de pingüinos y abogando por soluciones para actividades sanas y sostenibles en el océano. Asimismo, promovió la creación del primer Grupo Especialista de estas aves, dedicado a la conservación de las 18 especies.
Cada 25 de abril se produce la migración al norte de los pingüinos, por eso fue declarado como el Día del Pingüino. Ese día, empieza en la estación de McMurdo en la Antártida. Los científicos e investigadores se dieron cuenta de que el 25 de abril de cada año, una colonia de pingüinos Adelaida regresaba ahí después de haber estado meses en el mar. Volvían al mismo emplazamiento, en el mismo día, año tras año, por esas cuestiones inexplicables de la naturaleza. Los pingüinos están a riesgo, es que en los últimos 100 años, su población ha disminuido considerablemente. Si bien existen entre 40 y 50 millones de ejemplares en la Tierra, sólo hay 5 mil de las Galápagos, y 1.600 de ojo amarillo. Ellos no vuelan, tampoco les gusta mucho estar en tierra, sus movimientos allí son torpes.