Para la Justicia se trató de un homicidio en ocasión de robo y resolvió en juicio abreviado que los seis detenidos serán condenados. Mientras la viuda del ex defensor de Chicago denuncia que "no se llegó a fondo" y otras irregularidades en la causa

Rodrigo Federico Espíndola había hecho su aparición en Chacarita Juniors y pese a su juventud se ganó un lugar en el equipo funebrero por su firmeza en la marca. Tras sufrir dos descensos con el equipo de San Martín, pasó a Racing Club pero no alcanzó a jugar en la Primera y luego fichó para Nueva Chicago, con el que ascendió y bajó, pero en poco tiempo se transformó en un jugador reconocido por el hincha debido a su entrega. Hace casi cuatro años, “Rulo”, tal el apodo con el que se conocía al zaguero central, fue asesinado de un balazo, delante de su esposa y su pequeño hijo, en la puerta de su casa, en un episodio que se atribuyó a un intento de robo.

En medio del estupor del “mundo del fútbol” y la sociedad en general por los hechos de inseguridad con víctimas fatales, el crimen de Espíndola contó con el “agregado” de poder ser visualizado por la opinión pública, ya que se difundieron ampliamente las imágenes de una cámara de seguridad que captaron la secuencia de lo ocurrido en aquella noche del 12 de mayo de 2016 sobre la calle Bartolomé Mitre al 100 de Monte Grande. El futbolista, de entonces 26 años, sostiene un entredicho con un sujeto, en momentos en que está ingresando su Renault Clio al garage de su domicilio y reacciona frente al presunto asalto, como un acto reflejo de poner a resguardo a su familia.

El video muestra como ese joven escapa unos metros, hasta que se da vuelta y lo balea. Mientras el supuesto ladrón huye, sin robar nada, junto a sus cómplices en un Ford Ka que lo esperaba en las inmediaciones, Rodrigo Espíndola fue llevado de urgencia al Hospital Santamarina de Monte Grande, donde falleció en horas de la madrugada. Allí terminó su vida y empezó el dolor que no prescribe para su viuda, su pequeño hijo que apenas tenía un año, sus padres, otros familiares, amigos y compañeros de los distintos planteles que integró.

Aquella promesa inicial de los investigadores del caso para esclarecer el hecho, detener a los culpables y condenarlos, se cumplió, aunque con ciertos matices. También ese acompañamiento que la dirigencia del fútbol ofreció se fue diluyendo de tal manera, que hasta se tuvo que gestionar que se abonara la deuda que tenían con él, entre otros “olvidos” de los compromisos asumidos. Y hoy, en plena cuarentena y con la actividad de los Tribunales de Lomas de Zamora casi paralizada, se supo que los imputados en el homicidio del ex defensor de Chicago fueron sentenciados en un juicio abreviado y las penas aún no fueron notificadas a las partes.

“Han pasado demasiadas cosas en todo este tiempo, tanto que ni siquiera se hizo el juicio y venimos a enterarnos que acordaron una condena arreglada entre la Fiscalía y los defensores de los acusados. No sabemos mucho más, ya que solo en una primera etapa fui considerada como querellante en la causa y después ni siquiera fui convocada para ampliar mi declaración como testigo. Será porque siempre pedí que se investigara a fondo, ya que para mi esto no fue un asesinato durante un intento de robo”, denuncia Casandra Avila, la viuda de “Rulo” Espíndola, en diálogo con DIARIO POPULAR.

Sin elementos para acusar a nadie, ni sospechas concretas sobre algún otro móvil para este crimen, aunque con hipótesis que nunca se analizaron, la joven, madre de Valentín, recuerda con lujos de detalles lo ocurrido en aquella fatídica jornada y es por ella que asegura que “esto no fue un asalto, en el que un loquito mató a Rodrigo porque se resistió, acá hubo otra cosa, pero nunca se me escuchó y la investigación solo fue por ese lado”.

Estábamos en la puerta, despidiendo a un amigo y apenas se va manejando su auto, aparece un coche que pasa y cuando Rodrigo cruza para entrar el nuestro, aparece este pibe con gorrita y enseguida, me quedé como cerrando la reja. Si hubiese querido robarnos, lo hubiese hecho en ese momento, pero yo estaba con el nene en brazos y no hizo, ni nos dijo nada. Y cuando Rodrigo entra, al ver que seguía en actitud sospechosa, le dice “tomátelas de acá” y ahí se da vuelta, le dispara y sale corriendo para subirse al Ford Ka, con el que escapó”, rememoró.

Si hubiesen querido robarnos podrían haberlo hecho”, repite, una y otra vez, Casandra Avila, quien asegura que contó esta situación a los investigadores del caso, sobre quien señala “que nunca fueron por otro lado, siempre manifestaron que fue un asesinato en ocasión de robo y asunto cerrado. Yo vi todo, soy la única testigo y después que agarraron a los de la banda, acusaron a uno de los seis como el autor material, pero para mi, ese no fue”.

El expediente judicial recayó en la Unidad Funcional de Instrucción Descentralizada de Esteban Echeverría, a cargo de la fiscal Mariela Bonafine y desde fines de 2018, la etapa de instrucción fue cerrada y elevada a juicio oral y público. Mientras no se fijaba la fecha para el debate, que iba a estar a cargo del Tribunal Oral Criminal Nro. 6 de Lomas de Zamora, todos los acusados fueron procesados con prisión preventivo y quedaron alojados en distintas cárceles del Servicio Penitenciario Bonaerense.

Hasta que el último 3 de marzo iba a comenzar el juicio, que no se llevó adelante, ya que los defensores oficiales acordaron con la parte acusatoria, a cargo de la Fiscalía, la aplicación de condenas a los imputados en un juicio abreviado. “Me enteré casi de casualidad, supe que empezaba el juicio y fui a los Tribunales de Lomas de Zamora, donde me dijeron que ya se había arreglado todo, que los habían condenado, pero no se sabe todavía que cantidad de años de cárcel les dieron. Los que me dijeron que me quedara tranquila, que se iba a investigar a fondo y me prometieron ayudarme, hicieron todo a mis espaldas, a la de mi hijo. Nunca investigaron nada, ni siquiera volvieron a citarme como testigo y desde que deje ser particular damnificada en la causa porque me recomendaron que no pusiera abogados, jamás me llamaron para nada”, concluyó la viuda de Espíndola.

Una causa que acumuló fojas y tuvo siempre el mismo sentido

La investigación por el asesinato de Rodrigo Espíndola nunca se apartó de la carátula de “homicidio en ocasión de robo” y si bien desde aquellas imágenes que demostraron el crimen durante un supuesto asalto no concretado bajo la modalidad “entradera” hasta las posteriores detenciones de los imputados, el expediente fue acumulando fojas, siempre tuvieron “el mismo sentido”.

A partir de las pruebas y evidencias que se fueron sumando, quedó establecido que la banda, que se desplazaba en dos autos, venía de intentar cometer a un robo a un comerciante y luego, uno de ellos, pretendió robarle al jugador de Nueva Chicago en la puerta de su domicilio, delante de su esposa e hijo, lo ejecutó de un disparo en el abdomen ante la supuesta resistencia de la víctima.

La causa fue elevada a juicio oral por la fiscal Mariela Bonafine, por entonces a cargo de la UFI Nro. 1 Descentralizada de Esteban Echeverría, con los seis acusados procesados con prisión preventiva y en la cárcel. Por cuestiones técnicas del proceso, poco antes del debate, en los Tribunales de Lomas de Zamora se acordó dirimir la cuestión en un juicio abreviado, donde todos los imputados fueron declarados culpables.

Ante la inactividad judicial, las partes no fueron debidamente notificadas de las condenas que le aplicaron a cada uno de los acusados, pero la mayor de 14 años de prisión recayó sobre el autor material del disparo que terminó con la vida del futbolista y el resto recibió penas menores, pero ninguna excarcelable.

Según trascendió, en todos los casos, los imputados tenían otras causas por hechos delictivos y en tal sentido, recibirían condenas de más cantidad de tiempo, al unificarse expedientes pendientes de resolución en las que estuvieron involucrados.

Solidaridad, olvido y algunos reclamos

El crimen de Rodrigo “Rulo” Espíndola generó una enorme conmoción en el mundo del fútbol y en aquel momento, todos fueron muestras de solidaridad y acompañamiento en el dolor hacia el plantel de Nueva Chicago, que el zaguero central integraba en el campeonato de la B Nacional. Sus compañeros lo recordaron que una bandera al momento de tener que volver a la competencia, en el vestuario local del estadio de Mataderos se colocó un banner con sus fotos y el pedido de justicia. El arquero Alejandro “Oso” Sanchez dijo “estamos jugando con 12”, en alusión a su amigo y también uno de los referentes de ese equipo del verdinegro.

De todas maneras, ese acompañamiento a la familia fue mermando con el paso del tiempo y hasta se registraron ciertos inconvenientes para que le abonaran la deuda que había quedado con Espíndola. “Sus compañeros siempre estuvieron, sobre todo en aquellos primeros momentos, también el técnico Alejandro Nanía y el doctor Pagano, que era el médico del equipo, pero del resto no hubo ese apoyo que tanto prometieron”, contó la viuda, quien tuvo que contratar a un abogado para las gestiones ante Futbolistas Argentinos Agremiados y Nueva Chicago, sin haber logrado que le otorgaran una pensión.

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