
El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, desmintió que después de las elecciones de octubre el Gobierno busque llevar a cabo una reforma laboral, previsional o impositiva, y afirmó que el “único plan” de la administración de Cambiemos es “reducir los impuestos y darle alivio fiscal a la gente y sectores productivos”.
“Quiero ser muy categórico. No hay ningún plan por parte del gobierno nacional para después de las elecciones, distinto a lo que venimos haciendo en estos 18 meses de gestión. No va a haber sorpresas. El único que tenemos es reducir los impuestos, y darle alivio fiscal a la gente y sectores productivos”, sostuvo el funcionario en una entrevista que publica hoy el diario BAE Negocios.
Las declaraciones de Frigerio siguieron la misma línea de los dichos del presidente Mauricio Macri, quien ayer negó que el Gobierno tenga “en un cajón” un proyecto ya elaborado de reforma laboral o previsional, garantizó que “nada raro va a salir” en ese sentido “de un día para el otro” y remarcó que cualquier eventual transformación debería darse “fruto del consenso de toda la sociedad”.
“Son cuestiones que si se debaten será por el consenso de todas las fuerzas políticas argentinas”, señaló Frigerio en la entrevista publicada hoy.En tanto, el titular de Interior, Obras Públicas y Vivienda bregó por “disminuir el peso de los impuestos distorsivos sobre el sistema productivo, y los regresivos sobre las familias”. “Tenemos que bajar no sólo Ingresos Brutos, al cheque y al Trabajo. Los municipios deben dejar de esconder impuestos en tasas municipales. La tarea por delante es grande, pero el resultado será bueno”, estimó.
El ministro de Trabajo también opinó de este tema y lo hizo en sintonía con Frigerio y con el presidente Macri.
“Tenemos que descartar que haremos algo que no sea de forma consensuada, toda será producto de una tarea consensuada entre los diferentes sectores y partidos políticos”, afirmó en declaraciones formuladas esta mañana a la radio FM Blue, en las que se pronunció por modificaciones que generen “dinamismo” y “capacitación”.
En ese marco, tomó distancia de la reforma realizada en Brasil al asegurar que lo que hacen en ese país “no necesariamente tiene que ser un espejo para la Argentina”. En tanto, respondió que “definitivamente”, en caso de que en el país se abra un debate en torno a este tema, esa reforma “no” va a “precarizar” las condiciones de los trabajadores porque -afirmó- “el elemento central es subir la vara, no bajarla”. “Para eso, hay que dejar de lado muchos privilegios”, indicó el titular de la cartera laboral. Sobre el “dinamismo”, Triaca ejemplificó con que, “en el sector asalariado privado, en la Argentina hay 6.200.000 trabajadores hace seis años”. “No se ha movido ese número; bueno, nosotros tenemos que generar dinamismo porque son oportunidades para los casi 900 mil jóvenes que no estudian ni trabajan y no tienen oportunidad laboral y ver de qué manera vamos a generar capacitación”, indicó.
Triaca insistió en la necesidad de “luchar contra las mafias”, tras ejemplificar con algunos tipos de juicios laborales, y citó que “60 abogados se llevaron el 50 por ciento de las demandas laborales del año pasado”.
Sobre los convenios colectivos de trabajo, el titular de la cartera laboral consideró que “algunos no se modifican desde la década del 70 y no reflejan el proceso productivo”. “Eso es lo que plantea el presidente (Mauricio Macri), ir adecuando los convenios en la discusión con las partes, con el consenso”, insistió el ministro. Sobre la reforma laboral en Brasil dijo: “Lo que hacen en Brasil no necesariamente es un espejo para la Argentina donde hay enorme cantidad de beneficios que hemos incorporado. Pero también hay que mirar que uno de cada tres argentinos están en situación de pobreza y que 4 millones y medio están informalizados”. A esa situación, el ministro la definió como una “flexibilización de hecho”, con lo cual se pronunció por generar “incentivos y controles” para evitarla.
“Todos tenemos que analizar qué privilegios se van a ceder -en el marco de la reforma- a fin de encontrar nuestros equilibrios. Nosotros no tenemos que copiar la receta de nadie y tenemos que resolver nuestros propios problemas. Creo que la reforma de Brasil se adecua a lo que pueden hacer los brasileros; no tiene nada que ver con lo que se puede hacer acá”, dijo el funcionario.