La elección de 23 senadores y 46 diputados marca un desafío con aristas a considerar. Cuentas rápidas pero engañosas, porque con el sistema de cociente no siempre el que saca más votos obtiene más bancas.

El contexto político que envuelve a estas elecciones primarias, y las próximas generales de octubre, parece negar los objetivos formales del acto, por caso la renovación parcial de la Legislatura bonaerense, una cuestión sensible para el futuro inmediato del gobierno de María Eugenia Vidal.

Más allá de los 3 senadores y 35 diputados nacionales que elegirán hoy los bonaerenses y que forman parte de la renovación parcial de ambas cámaras del Congreso de la Nación; la elección de los 69 legisladores provinciales, repartidos en 23 senadores y 46 diputados para conformar una nueva Legislatura provincial, se presenta como un gran desafío político tanto para opositores como para el oficialismo.

Nadie discute que el oficialismo tiene todo para ganar en esta renovación parcial, cualquiera sea el resultado general. “Pone poco en juego”, es lógico, pues las bancas que se deben renovarse este año datan de 2013, y por ese entonces Cambiemos no existía.

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La cuenta rápida que todos los participantes realizan es tan efectiva como engañosa. Sucede que en una elección de tercios, o de cuartos, el sistema de cociente que distribuye las bancas que se eligen en las ocho secciones electorales, no resulta tan beneficioso para quien obtenga más votos si la ventaja respecto del segundo no es muy holgada, teniendo en cuenta que un tercero, o hasta un cuarto, supere “los pisos mínimos” para ingresar en el reparto de butacas. Las elecciones primarias de hoy echarán luz sobre varias hipótesis que se manejan en el mundo de la política, se podrá observar con mayor claridad volúmenes de votos obtenidos y posibilidades del reparto de nuevas bancas.

La particularidad del sistema de cociente, que rige en la provincia, es que no sólo incide la cantidad de votos obtenidos, también influyen significativamente los votos de los demás participantes, y muy significativamente, tanto si superan los mínimos establecidos como si no lo superan. Los datos duros son que Cambiemos, con un total de 44 legisladores, renueva o pone en disputa 9 diputados y 3 senadores, es decir 12; los bloques que integran legisladores surgidos de las lista del FpV-PJ, sobre un total de 53, finalizan sus mandatos 9 senadores y 19 diputados, 28 en total. En el massismo el desafío es mayor, de las 31 bancas que posee, 20 estarán en disputa en las próximas elecciones.

Así, en el arranque de la renovación, es decir en la mitad que queda en los recintos con mandato hasta 2019 (los electos en 2015), el oficialismo ostenta 19 diputados y 13 senadores; el FpV-PJ 17 diputados y 8 senadores y el FR-UNA 9 diputados y 2 senadores.

Pero además la provincia elige los diputados y senadores dividida en ocho secciones, por lo tanto la elección de los legisladores provinciales no es sobre distrito único como sí es la elección, en este mismo acto eleccionario, de los legisladores nacionales.

En este turno electoral, los 46 diputados se elegirán a razón de 11 en el norte de la provincia, en la segunda sección electoral; 18 en la zona sur del conurbano, la tercera; 11 en el sur provincial, la sexta sección; y 6 en la ciudad de La Plata, la sección capital.

En tanto que los 23 senadores se reparten de la siguiente forma: 8 en la primera sección, el norte y oeste del conurbano; 7 en el noroeste de la provincia, la cuarta sección; 5 en el centro este, la quinta sección; y 3 en la séptima sección electoral, en centro de la provincia.

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Por lo tanto, como primera consideración general de este reparto se puede decir que el conurbano está sub-representado y el interior sobre-representado en relación a la cantidad de habitantes-electores.

Entonces aquí aparece otra particularidad de la elección de legisladores provinciales: no siempre el que gana la elección en cantidad de votos es quien más bancas suma.