Con la obsesión de competir otra vez por la Jefatura de Gobierno porteña en 2019, Martín Lousteau medirá fuerzas en estas legislativas. Qué dicen sus aliados y la estrategia de campaña.

Hasta último momento esperarán a que el partido gobernante en la Ciudad los habilite para participar de una interna, aunque está claro que es solo para guardar las formas, pues les consta que eso no sucederá. Lo que queda de ECO, la fuerza encabezada por Martín Lousteau, tiene la convicción de que tal cual sucedió en 2015, las urnas los encontrarán en veredas opuestas.

En efecto, si bien insisten públicamente en reclamar la creación de Cambiemos en el distrito porteño, por lo bajo admiten que nunca vieron “voluntad” de parte del PRO para sumarlos como oficialismo, ante la convicción de que siempre tendrían como objetivo disputar el poder en 2019. Consideran que esa es una ambición genuina a partir de lo cerca que quedaron hace dos años de llegar al poder: apenas dos puntos los separaron de tal posibilidad que podría haber generado un efecto dominó tal que hoy muy probablemente Mauricio Macri no estaría donde está, tras haber perdido en la Ciudad.

No es lo que piensan en el PRO, donde minimizan las chances del ex ministro de Economía de Cristina Kirchner, al que adjudican solo el 25,47% que alcanzó en la primera vuelta y no el 48,36 del balotaje.

Hubo una vez en la que la posibilidad de crear Cambiemos en la Ciudad fue concreta: cuando el Presidente y su Gabinete recibieron a la cúpula del radicalismo en pleno en la residencia de Olivos.

Esa vez se alentó la intención de conformar Cambiemos en todos los distritos. Pero se estableció luego que en cada distrito donde gobierne Cambiemos, el mandatario tendrá potestad de decidir cómo jugar en octubre.

No es lo que sostienen los radicales que acompañan a Martín Lousteau, que aclaran que “en la Ciudad no gobierna Cambiemos, sino el PRO”, recordando que el radicalismo no forma parte del gobierno, como tampoco pasa con la Coalición Cívica, y aseguran que lo que se estableció entonces fue que el gobernador del distrito en cuestión definiría las reglas para resolver la participación de los partidos de esa fuerza.

A esta altura es una discusión abstracta en la que cada una de las partes mantiene su posición.

El gobierno porteño le atribuye a ECO no haberlos acompañado en las votaciones en la Legislatura porteña, cosa que aquellos rechazan, afirmando que sí lo hicieron “en la mayoría de los casos”. No en todas, admiten, y es el elemento que justifica la postura del PRO. Pero los radicales remarcan que lo mismo hizo la Coalición Cívica en la Legislatura, y su líder encabezará la lista en las elecciones.

Cuidadosos de no afectar con sus críticas al presidente Mauricio Macri, responsabilizan enteramente de la decisión de no formar Cambiemos en la Ciudad al jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta.

Como prueba, recuerdan que solo una vez los recibió formalmente en lo que va de su mandato, junto al resto de las fuerzas de la Ciudad.

Se le reprocha desde el gobierno a Lousteau haber roto el pacto de no competir en la Ciudad hasta 2019, pero sus aliados niegan tal compromiso y recuerdan como prueba que reiteradamente el ex embajador mantuvo en pie la posibilidad de participar de las elecciones en 2017.

Como elemento de seducción para participar de las PASO, Martín Lousteau ha señalado que eso le posibilitaría al gobierno “ampliar Cambiemos”, sumando por ejemplo al socialismo, que compone ECO. Pero resulta una promesa vaga, teniendo en cuenta que el propio economista no garantiza que cuando llegue al Congreso vaya a sumarse al interbloque Cambiemos. Menos aún lo harían los socialistas que pudieran resultar electos así se conformara Cambiemos en la Ciudad.

Para el caso del Congreso, los aliados de Lousteau sugieren que el ex ministro muy probablemente forme su propio bloque cuando llegue al Parlamento, tal cual hizo entre 2013 y 2015, cuando conformó junto a Carla Carrizo el bloque SUMA +.

Hoy Carrizo integra el bloque radical, pero su mandato vence el 10 de diciembre. Sostienen los allegados a ML que independientemente de que no se integrara al bloque que comanda Mario Negri, jugaría como aliado, y aclaran que la ampliación de Cambiemos de la que habla Lousteau apunta a la Legislatura porteña.

Si bien prefieren no hacer nombres de eventuales miembros de las listas, hay coincidencia en que ambas partes tendrán que cambiar de denominación. Porque ya se ha dicho que al no estar los radicales incluidos, el oficialismo no competirá con la marca Cambiemos, y tampoco lo hará como PRO, con la CC en sus listas. Tampoco ECO podría mantener su nombre, pues esperan que la Coalición Cívica objete la utilización de esa sigla, al ya no estar ellos.

A su vuelta al país proveniente de los Estados Unidos adonde fue a buscar a su familia y concluir la mudanza de la embajada, Lousteau tiene previstas reuniones con referentes de diversas fuerzas, aunque sus aliados radicales minimizan la posibilidad de sumar a otros partidos. Se hablaba esta semana de que fuerzas como Libres del Sur, de Victoria Donda, o el Frente Renovador de Sergio Massa -que sigue oteando el panorama en un distrito donde nunca logró hacer pie-, pudieran negociar con Lousteau para jugar juntos. Fuentes radicales consultadas por este medio relativizaron la posibilidad de ampliar la fuerza con partidos opositores al gobierno nacional. En tal sentido se mostraron cautelosos respecto de dar señales difusas que puedan afectar al oficialismo nacional.

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Otra causa que no confirman pero debe ser tenida en cuenta es que no quieren repartir cargos.

De cara al inicio de la campaña, Lousteau participará este fin de semana de un mitin con los socialistas, y luego el jueves 25 de Mayo encabezará un “gran locro” que organiza la UCR porteña en Costa Salguero. Las fuentes consultadas estimaron que ese será seguramente el acto más grande que realizará esa fuerza de acá a las elecciones, y servirá para recolectar fondos para la campaña, que anticipan austera.

Cuando se les pregunta si manejan encuestas, aseguran arrancar con un piso del 20%, a partir del que esperan hacer “un muy buen papel en octubre”, y deslizan que de todas maneras la carrera es larga y concluye en 2019. Tienen claro que si no hay Cambiemos este año, menos sucederá cuando el PRO ponga en juego un bastión que consideran propio.