Los dirigentes sindicales responsables del paro mantienen un largo historial de enemistad que encontró una tregua recién en enero de este año. Los antecedentes
Durante años se odiaron en silencio y se mantuvieron en las antípodas de la política debido a sus diferencias "irreconciliables". Pero los avatares del destino los convirtieron en ocasionales aliados y este jueves lideran un paro que paralizó a las ciudades más importantes del país. Hugo Moyano y Luis Barrionuevo pasaron de ser "enemigos íntimos" a "socios" en menos de tres meses.

Los dirigentes sindicales no se podían ni ver, llegando el gastronómico a pedir en alguna ocasión que "Moyano vaya preso". Sin embargo, el despegue del dirigente camionero del kirchnerismo y su creciente enfrentamiento con el Gobierno nacional en los últimos años, amén de la división de la CGT en dos facciones, acercaron a éste con Barrionuevo, al menos en un plano ideológico.

Sin embargo, no fue sino hasta fines del año 2012 que ambos dirigentes entablaron contacto por primera vez cuando, tras una marcha de los sindicatos opositores a la Superintendencia de Servicios de Salud, Pablo Moyano se reunió con Barrionuevo y Ricardo Cirielli –líder del sindicato de técnicos aeronáuticos- en el despacho del líder de los gastronómicos.

En un momento de la reunión, Cirielli llamó a Hugo Moyano y luego le pasó el teléfono a Barrionuevo, quien entabló con el líder camionero un diálogo que ya no se cortó aunque todavía iba a faltar un largo trecho para que ambos se encontraran cara a cara, consigna la última edición de la revista Noticias.

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Para coordinar a los diferentes gremios que se plegaron a la medida de fuerza, Moyano y Barrionuevo se dividieron las tareas de convencer a estos líderes y también para definir la estrategia publicitaria, una tarea en la que recibieron la ayuda del locutor y ex conductor de Canal 9 (actual 26 TV) Jorge Formento.

Hasta para empapelar la ciudad se pusieron de acuerdo Moyano y Barrionuevo: de la avenida Rivadavia para el sur se hizo cargo el líder camionero, mientras que los gastronómicos hicieron lo propio con el otro hemisferio citadino.

Tan fuerte sería la alianza entre estos dos ex enemigos que el propio líder de la Unión Obrera Metalúrgica y de la CGT oficial, Antonio Caló, lo habría llamado a Barrionuevo para pedirle suavizar las cosas y también una reunión post paro con el fin de entablar una nueva alianza.

Sin embargo, Moyano –alertado de este llamado- decidió emprender una suerte de venganza contra el secesionista líder sindical y lo cruzó sin piedad durante toda la semana previa a la medida de fuerza, como para aclararle que ya es demasiado tarde para una tregua.

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