Es la precandidata a presidenta por el Partido Obrero, parte fundamental del Frente de Izquierda. Desde la creación del frente, el avance ha sido marcado y, ante la grieta, espera ocupar un lugar preponderante en las elecciones de 2019

El avance de la oposición no sólo tiene como referentes a las alternativas que nacieron en las órbitas del peronismo. Con amplia presencia en gremios y sindicatos, el Frente de Izquierda aparece como una de las opciones que más fuerza ha tenido en las calles y en los sectores desprotegidos por la crisis económica.

El FIT consiguió representaciones legislativas en 11 provincias y mantiene su histórico programa que tiene como prioridad alejar la economía del Fondo Monetario Internacional.

En ese espectro, aparece la figura de Romina Del Plá, quien fue elegida como precandidata a Presidente por parte del Partido Obrero, una de las fuerzas que integra el FIT, para presentarse a elecciones. En charla con POPULAR, la diputada nacional, sostiene: “Somos los únicos que mantuvimos un enfrentamiento claro a las políticos de ajuste. Y tenemos confianza porque hay un punto de reagrupamiento independiente de partidos que es cada vez mayor”.

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-¿Cuál puede ser el lugar del Frente de Izquierda en estas elecciones?

Puede tener una gravitación muy importante. Estamos trabajando para eso. Hemos planteado acelerar toda la discusión de las principales candidaturas. Creo que estamos lanzando una gran campaña política con un programa de salida de la crisis que no tiene nada que ver con el gobierno macrista ni con la oposición que le ha votado toda las leyes. Tanto el armado de Roberto Lavagna y compañía como el kirchnerismo son variantes de un mismo programa que plantean que hay que negociar con el FMI. Somos el único sector que sostiene que para salir de esta crisis hay que romper con el Fondo. Tenemos un fuerte lugar ante la demolición del frente de centroizquierda en Argentina.

-¿A qué se refiere usted cuando habla de una demolición de la centroizquierda?

Hoy todas las variantes de centroizqueirda no existen. Es el caso de Córdoba, por ejemplo, Lifschitz, el partido socialista, el gen de Margarita Stolbizer, van todos con Schiaretti, no hay un espectro de centroizquerda. En el caso de Neuquén, el Frente de Izquierda ha quedado como cuarta fuerza y todas esas variantes fueron marginalizadas, es cada vez más claro que las alternativas son dos: los programas, de connivencia, de salvataje de banqueros y capitalista o el programa en torno a los trabajadores.

Tan solo resta hacer un poco de memoria para ver un crecimiento sostenido del Frente de Izquierda. Las elecciones legislativas de 2017 lo dejaron en claro. En agosto, en las PASO, el Frente alcanzó un 30% más de votos que en las elecciones de 2015. Incluso logró superar el porcentaje mínimo en cada una de los distritos que se presentó. Luego, en octubre, con un número más bajo -es verdad- también alcanzó una actuación histórica al orillar 1.300.000 votos. Sin embargo, lo más significativo fue el cuarto puesto obtenido, dejando en el quinto lugar al Partido Justicialista que tenía a Eduardo Bali Bucca como su principal figura y era fogoneado por el ex ministro del Interior y transporte de Cristina Kirchner, Florencio Randazzo.

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-En las últimas votaciones ha habido un crecimiento del Frente de Izquierda. ¿Por qué?

Se ha convertido en un punto de referencia de organización de todo sector de trabajadores que no pueden seguir detrás de las variantes que representan el interés de otras clases sociales. Además, va reflejando que la experiencia de toda una parte de la población (de la juventud, de las mujeres) con los partidos patronales se agotó. Entonces hay todo un grupo de personas que ve que la salida -ante los límites insalvables con Cristina- no es una salida por el macrismo sino por izquierda y eso nos permitió reforzar nuestra presencia.

-La Ley del Aborto encontró bancas que fueron aliadas llamativas. ¿Cómo conviven en la pelea de "derechos civiles" entre un sector que es económicamente liberal y uno que plantea los mismos derechos, pero que está lejos de ese programa económico?

El problema es el siguiente: los reclamos y las reivindicaciones de la población en general chocan con los intereses económicos de las patronales y con el orden social que necesita tener disciplinada a una parte de la población para poder garantizar las ganancias patronales y la explotación. Eso es lo que te explica que todos los sectores políticos, incluso los que decían estar con derecho al aborto, terminaron convalidando el sometimiento a las iglesias y frenándolo.

-¿Y entonces existe la transversalidad?

La transversalidad, que es un concepto que nosotros no acompañamos, tiene un problema práctico. Vamos a votar todo atrás de una ley, perfecto. Pero no hacemos una loa de esto porque no nos olvidamos que, ante intereses contradictorios, los sectores de los bloques patronales van a terminar sometidos a los intereses de largo alcance. Eso es lo que te explica que por más que haya diputados de Cambiemos que votaron a favor del aborto, la mayoría votó en contra. Después aparece la ministra Stanley firmando un acuerdo con sectores evangélicos para darle la terciarizacion de la asistencia a niñas violadas. Lo tuvimos que frenar con todo un movimiento. Cristina Kirchner que dice que hay que unir pañuelos celestes y verdes en pos de un criterio superior que sería derrotar a Macri sometiendo a los derechos de las mujeres. Entonces, ¿para qué quiero ganarle a Macri si igual le voy a pisotear los derechos? No se entiende muy bien. Solo se entiende en el esquema de sometimiento a las iglesias.

-¿Y por qué el Gobierno de Macri “habilitó” este debate?

Lo habilitaron para poder encorsetar el debate. Sabían que se iba a hacer de todas maneras. Lo hacen cuando ven que es peor que se haga de manera totalmente independiente. Entonces, además de que se dio en un momento de enfrentamiento entre macrismo e Iglesia, entró como un airete. Pero de ninguna manera porque fuera un elemento voluntario. Y vos te das cuenta que sectores de la politica que no habían movido un dedo por esto, como la propia Cristina Kirchner, y que apareceron mayoritariamente, en realidad, nunca pudieron explicar por qué durante 12 años de Gobierno con mayorías parlamentarias -y sin discusión- jamas pusieron este tema en debate.

-¿Se trató de tapar los problemas económicos con esta “habilitación”?

Los problemas económicos también fueron un argumento para tratar de ocultar. Ellos siempre fueron contrarios a este derecho y siempre fueron sometidos a los reclamos de las iglesias. Entonces este un argumento completamente trucho. Salió por la presión de las mujeres y también por este reclamo que nosotros hemos hecho. No es solo de ellos. También sectores kirchneristas a las asambleas de mujeres han venido a decir: “No, no hablemos del aborto. Hablemos del ajuste”. Entonces, pienso: “Pero si vos tampoco luchás a fondo contra el ajuste, ¿de qué ajuste me hablás?”. Ahora no me digas que el reclamo por el derecho al aborto es de segundo orden, lo que pasa es que ahora a vos no te conviene porque querés hacer un acuerdo con la Iglesia para armar tu renovación política. Esto lo que pone de relieve es que la verdadero derecho de las mujeres es de una fuerza que es consecuente con sus valores.

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