Es un mal momento para Cuba, Venezuela y Nicaragua, que el gobierno argentino considera que no puede cuestionar. Alberto Fernández condicionado y cuestionado.

El Presidente necesita mejores asesores. No puede ser que cada vez que le hacen una pregunta incómoda, responda admitiendo su desconocimiento sobre tal o cual tema. En realidad, no es "tal o cual tema"; en general las polémicas sobre sus dichos surgen a partir de cuestiones controversiales para el espacio que él formalmente encabeza. Hablamos puntualmente de lo que sucedió esta última semana cuando Jorge Rial le preguntó sobre las protestas en Cuba y Alberto Fernández dijo no conocer exactamente la dimensión del problema en la isla.

No fue la misma postura que mostró por ejemplo con la situación en Colombia o las protestas en Chile, ocasiones en las que se pronunció inmediatamente. Sin que nadie le preguntara y a través de las redes sociales, aun a riesgo de quedar mal con naciones muy cercanas, al menos geográficamente, no respecto de la ideología de sus gobiernos, motivo de las críticas.

Lo de Cuba fue una astilla en el pie toda la semana, por eso sorprende que el Presidente volviera a dar un reportaje, cuando no había dudas de que le preguntarían sobre el tema. Debió haber tenido ensayada una respuesta más convincente, pero se limitó a cuestionar el bloqueo. Tema sobre el cual hizo hincapié el actual embajador argentino en La Habana, Luis Ilarregui, cuando se presentó ante los senadores de la Comisión de Acuerdos del Senado, el 11 de febrero del año pasado. Ese mismo día se trataron también allí los pliegos de Sabino Vaca Narvaja y Sergio Basteiro, propuestos por el gobierno para representarnos en China y Bolivia, respectivamente. Países con los cuales este gobierno privilegia su relación.

Precisamente este último tuvo especial protagonismo estos días por la denuncia combinada entre nuestro gobierno y el boliviano contra Mauricio Macri por la supuesta colaboración en una conspiración contra Evo Morales.

"Los argentinos y los cubanos nos queremos mucho. Cualquier argentino que va a Cuba sabe que va a ser muy bien tratado; y a nosotros nos caen muy bien los cubanos. Por eso digo, como corolario, que lo de Cuba con Argentina es un amor de ida y vuelta", expresó al terminar su exposición ante los senadores ese día el actual embajador en Cuba. País al que Cristina Fernández de Kirchner viajó en dos oportunidades como presidenta, y una decena de veces más cuando su hija estuvo internada en la isla por razones de salud. De ahí que recreara una relación tan especial con las autoridades de la isla, por lo que resultaría impensable que el Presidente expresara críticas que también ha evitado por ejemplo hacia Venezuela.

Como sea, las relaciones exteriores son uno de los puntos débiles de esta administración. Hace pocos días lo comprobó una vez más al perder la Argentina la votación para ocupar la presidencia de la Corporación Andina de Fomento. Alberto Fernández tenía mucha esperanza de anotarse su primer gran triunfo internacional, pero Argentina no consiguió ni siquiera los votos de sus socios del Mercosur, y Colombia se quedó con ese puesto para el cual nuestro gobierno había propuesto a Christian Asinelli, un hombre cercano a Gustavo Beliz. No fue la primera derrota para Beliz, quien precisamente había sido impulsado el año pasado como titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y perdió la pulseada con el candidato de Donald Trump.

De derrota en derrota en el plano internacional, la elección que no quiere perder el gobierno es la de noviembre próximo en la Argentina. Esa que desvela a esta administración y para la que está dispuesta a poner toda la carne en el asador, aunque ello suponga desatender las prevenciones de Martín Guzmán, cuyo cálculo del 29% de inflación anual representa un karma al que prefiere no referirse: con el 3,2% de junio ya el porcentaje interanual supera los 50 puntos.

Lejos de esos índices inmanejables, el ministro de Economía sigue abocado a la negociación de la deuda y en ese contexto le prometió en Venecia a Kristalina Georgieva que la Argentina no va a entrar en default con el FMI en septiembre. Va a pagar, le dijo, con los fondos extra que recibiremos de parte de ese mismo organismo, contradiciendo lo que votó el Senado para no usar esos dólares para la deuda. Dicho sea de paso, ese proyecto nunca llegó a ser tratado en Diputados, un ámbito donde el oficialismo no puede maquillar su condición minoritaria. Primera minoría, pero minoría al fin.

Son días decisivos los que vienen, de cara al sábado 24 en el que se acabará el misterio respecto de los nombres para las listas legislativas para las PASO. El oficialismo mantiene el misterio en el principal distrito del país. Allí asoma para muchos como número puesto el intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, reconfirmado como favorito cuando el martes pasado ese distrito fue elegido para que el Presidente anunciara un bono de $5.000 para los jubilados. Una medida enmarcada plenamente en la campaña, como ya de por sí lo está la vacunación.

Con todo, el marido de Jesica Cirio tiene ciertas prevenciones respecto de aceptar o no liderar la lista para diputados. Ya lo hizo en 2013, cuando perdió con Sergio Massa, pero más allá de ese resultado cabe recordar que a Insaurralde nunca le sentó bien el Legislativo y que renunció a su banca al cabo de un año. Espera más garantías para que valga la pena dejar su intendencia.

Para encabezar la lista está casi descartado Santiago Cafiero, un nombre que sugieren como un respaldo contundente al Presidente, aunque en Casa Rosada lo ven exactamente al revés. Sobre todo porque está probado que cada lugar que pierde el albertismo -si es que el mismo existe- es ocupado por el kirchnerismo. Se ha sugerido también para encabezar la lista al ministro Gabriel Katopodis, quien tampoco está interesado a dejar su cargo. El único ministro que parecería dispuesto a hacerlo sería, dicen, Daniel Arroyo.

En tren de mencionar ministros de Alberto para encabezar, desde el kirchnerismo mencionaron ante este medio a Jorge Ferraresi, aunque más que un guiño al Presidente, esa sería una señal hacia su vice.

Desde el massismo, Cecilia Moreau ofreció una salida original: Sergio Massa o Máximo Kirchner para encabezar la lista. "Porque a mí me parece que lo que se pone en juego en esta elección es qué modelo de conducción queremos para la Argentina y sobre todo para la provincia de Buenos Aires en los próximos dos años", justificó durante una entrevista en FM Milenium. Si bien para la vicepresidenta del bloque oficialista en Diputados eso pondría en valor lo que significa el Frente de Todos, sería una jugada realmente riesgosa para cualquiera de los dos.

En tren de originalidades, no faltó quien sugiriera armar una interna en la Provincia, habida cuenta de que en la vereda opuesta todos los caminos conducen a las PASO entre Diego Santilli y Facundo Manes; una pulseada que comienza a resultar atractiva y que puede generar no solo atención, sino también votos, lo cual inquieta particularmente al oficialismo.

Como sea, es poco probable que el Frente de Todos plantee una interna bonaerense. Sí podría suceder en la Ciudad de Buenos Aires, donde hasta ahora era número puesto Leandro Santoro. Respaldada por Víctor Santa María -hombre fuerte del PJ porteño-, Gisela Marziottaquiere renovar su banca y se tiene fe para encabezar, convencida de ser la más idónea para enfrentar a María Eugenia Vidal. Parece que conoce muy bien a la exgobernadora, por haber ido juntas al mismo colegio.

El incremento exponencial de la llegada de vacunas entusiasma mientras tanto al gobierno nacional, que ha detectado en las encuestas un repunte que atribuyen a la mejora en materia sanitaria. De todos modos, las vacunas no alcanzan a garantizar nada si la economía no mejora.

Una encuesta de Zuban Córdoba y Asociados conocida el viernes no ofreció grandes sorpresas, pero sí datos nuevos. Igual que el mes anterior, el gobierno aparece con un 42% de imagen positiva y 56% negativa, con el Presidente con números similares (43% - 56%). Impera el pesimismo, con un 58,9% que cree que la Argentina va por el rumbo incorrecto, pero números en definitiva complicados tanto para el oficialismo como para la oposición. Proyectando indecisos, JxC tiene una intención de voto de 33,3%; el Frente de Todos sube a un 30,2%; el espacio de Randazzo suma un 8% y la izquierda asciende al 5,4%, a expensas de los libertarios (4,3%).

Un dato que esta consultora sugiere atender especialmente es que mientras muchas elecciones en pandemia han registrado un elevado abstencionismo en el mundo, en esta encuesta una mayoría manifestó una amplia voluntad de ir a votar. El 75,3% anticipó que es "muy probable" que vaya a votar en las PASO, y el 12,4% "algo probable". Porcentaje que, de cumplirse, mostraría una asistencia récord: 87,7%. Lo cual, advierte la encuestadora, no es un buen indicador para los oficialismos.

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