Ingredientes 1 pollo cortado en cuartos. 4 dientes de ajo. 4 ramitas de perejil. 1/2 vaso de agua. 1/2 vaso de vino blanco. Sal. Aceite de oliva. Preparación Calentar el horno a 200º; cortar el pollo en cuartos sin quitarle la piel; picar el ajo y el perejil todo junto. Untar el pollo con aceite de oliva y salarlo. Espolvorear con el ajo y el perejil por todos lados, presionando con las manos para que quede adherido. Si se tiene una fuente con rejilla para evitar que el pollo esté en contacto con la fuente, es mejor. Colocar el pollo sobre la rejilla con la piel hacia arriba y el medio vaso de agua en el fondo de la fuente sin mojar el pollo. A la media hora, si está doradito, se lo da vuelta y se agrega el medio vaso de vino blanco, evitando mojar el pollo. Se lo deja 15 minutos más y se lo saca del horno. Dejar reposar unos 5 minutos. Se habrá formado un caldito con el agua, el vino blanco y la grasa que el pollo irá soltando. Servir el pollo en una fuente y bañarlo con el caldito. Si no tenemos una fuente con rejilla se puede usar una común, pero deberá poner un hilito de aceite antes de colocar el pollo. A los 15 minutos añadir el vaso de agua y 15 minutos después se lo da vuelta y se agrega el vino blanco. Siempre tratando de no mojar el pollo, aunque al estar en contacto con el fondo de la fuente será inevitable. Se lo deja 15 minutos más, se lo retira del horno y se lo deja reposar unos 5 minutos.